La atracción ejercida por el yacimiento no convencional de Vaca Muerta continúa reconfigurando el mapa demográfico de la Patagonia y del país. Impulsados por las expectativas laborales y el dinamismo de la industria energética, miles de argentinos eligen trasladarse hacia la provincia de Neuquén, siendo Chubut uno de los motores centrales de esta corriente migratoria.
De acuerdo con datos procesados por la Dirección Provincial de Registros Civiles de Neuquén sobre la base de registros del Registro Nacional de las Personas (Renaper), un total de 1.169 personas originarias de Chubut gestionaron el cambio de domicilio formal hacia suelo neuquino en los primeros seis meses. Con este volumen, la provincia patagónica se consolidó en el cuarto puesto a nivel nacional entre las jurisdicciones con mayor flujo de partida hacia ese destino.
Radiografía del mapa migratorio
La estadística semestral revela la dimensión global del impacto poblacional en la cuenca neuquina, donde se contabilizaron 13.147 cambios de residencia procedentes del resto del territorio argentino. Esto implica que, a ritmo constante, alrededor de 71 personas por día —lo que equivale a la radicación de más de 20 familias diarias— oficializaron su traslado a Neuquén.
El ranking nacional de procedencias quedó conformado de la siguiente manera:
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Río Negro: 2.160 cambios de domicilio (1.º lugar)
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Buenos Aires: 1.965 personas (2.º lugar)
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Mendoza: 1.419 personas (3.º lugar)
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Chubut: 1.169 personas (4.º lugar)
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Salta: 1.125 personas (5.º lugar)
El comportamiento de Chubut destaca particularmente: aproximadamente 9 de cada 100 nuevos pobladores registrados en territorio neuquino provienen de suelo chubutense. La cifra adquiere un significado profundo al tratarse de un intercambio entre dos regiones de extensa tradición e historia vinculada a la explotación de hidrocarburos.
Un motor económico que tracciona más allá del pozo
El traslado masivo de trabajadores y familias guarda estrecha relación con el desplazamiento del eje de inversiones petroleras hacia el desarrollo no convencional. La intensa actividad extractiva en Vaca Muerta no solo incrementó la demanda directa de mano de obra especializada en la cuenca, sino que también generó un efecto multiplicador sobre sectores dinámicos como la construcción, la logística de transporte, el comercio minorista y los servicios generales.
El sostenido incremento poblacional refleja el cambio de ciclo en la industria hidrocarburífera nacional, donde el polo no convencional actúa como un potente imán para profesionales, técnicos y familias que buscan estabilidad y nuevas oportunidades de desarrollo en el sur argentino.





