Lumilagro, la marca que acompañó los mates de generaciones de argentinos, se convirtió este fin de semana en el blanco de un repudio generalizado tras una serie de publicaciones en la red social X (ex Twitter) que muchos calificaron de «crueles» y «desconectadas de la realidad».
La crisis no es solo de 280 caracteres. El trasfondo es sombrío: la empresa decidió apagar sus hornos de producción local, desvincular a 170 trabajadores y comenzar a importar termos desde Asia. Sin embargo, en lugar de una comunicación institucional cautelosa, la cuenta oficial de la firma optó por un tono agresivo e irónico que detonó la furia de los consumidores.
¿La vida de un empleado o 100 mil pesos?
El punto de no retorno llegó con una encuesta que dejó atónitos a los internautas. Desde la cuenta oficial, la empresa preguntó a los usuarios si preferían que los empleados fueran recontratados «y tener que gastar $100.000 pesos más» en el producto final.
La respuesta del público fue inmediata y letal. Miles de usuarios destrozaron la estrategia, acusando a la marca de «extorsión emocional» y de intentar utilizar el precio de los termos para justificar el desempleo de casi doscientas familias.
El error histórico: Los años 70 y el Día de la Memoria
Como si el conflicto laboral no fuera suficiente, la comunicación de Lumilagro derrapó hacia el terreno político en la fecha menos oportuna. Una publicación afirmaba que el crecimiento actual de la empresa era «igual que en los 70’s».
La desafortunada comparación, lanzada en pleno fin de semana del Día de la Memoria por la Verdad y la Justicia, fue interpretada como una provocación política innecesaria. El repudio se multiplicó exponencialmente, con cientos de usuarios llamando a un boicot nacional contra la marca.
«Parece una cuenta parodia, pero es real. Es el manual de cómo destruir una marca en 24 horas», comentaba un especialista en marketing bajo uno de los posteos más polémicos.Lumil





