Una denuncia silenciosa en agosto del año pasado culminó este fin de semana en un operativo sin precedentes que sacudió la tranquilidad de la localidad de Camarones. Tras meses de tareas de inteligencia, seguimientos encubiertos y registros visuales, la fiscalía liderada por la Dra. Verona Dagotto ejecutó uno de los golpes más contundentes contra el tráfico de fauna silvestre desde la creación de su oficina.
El saldo del procedimiento fue impactante: el secuestro de más de 300 kilos de carne de guanaco y un arsenal de armas de grueso calibre. Sin embargo, el dato que generó mayor indignación social es la presunta implicación de una pareja de efectivos de la Policía del Chubut, a quienes se les retiró el armamento reglamentario mientras se investiga su rol jerárquico dentro de esta red de comercialización ilegal.
Una logística de sangre y redes sociales
La investigación, impulsada por la procuradora Andrea Serer, reveló una estructura aceitada que operaba al margen de cualquier control estatal. Los sospechosos no solo carecían de permisos de la Dirección de Fauna para la caza, sino que hacían gala de sus capturas con una impunidad alarmante. Entre las pruebas clave se encuentran publicaciones en redes sociales donde los investigados exhibían fusiles con miras telescópicas y prendas de vestir impregnadas de sangre, elementos que hoy forman parte del cuerpo de la prueba.
Durante los allanamientos, las autoridades hallaron:
-
Vehículos con rastros hemáticos en las cajas de carga, analizados minuciosamente por la Policía Científica.
-
Carne de guanaco fraccionada y congelada, parte de la cual aún conservaba el pelaje del animal.
-
Teléfonos celulares que podrían contener la red de contactos de los compradores.
El peligro detrás de la «milanesa de guanaco»
Más allá del delito ambiental, la fiscalía encendió las alarmas por un grave riesgo para la salud pública. La mercadería secuestrada estaba destinada a la venta clandestina, principalmente para la elaboración de milanesas, evadiendo de forma absoluta los controles de Bromatología.
Al tratarse de animales silvestres sin calendario de vacunación ni controles sanitarios, el consumo de esta carne expone a la población a infecciones y enfermedades zoonóticas no combatidas. «No es carne apta para el uso humano», advirtieron fuentes judiciales, haciendo hincapié en la falta de higiene en la cadena de faena y transporte.
Actualmente, la causa permanece en etapa preliminar mientras se analiza el contenido de los dispositivos móviles y se define la situación procesal de los involucrados, en un caso que promete escalar y poner en jaque la transparencia dentro de las fuerzas de seguridad provinciales.





