Especialistas locales advierten sobre una preocupante tendencia: cada vez más niños presentan problemas de visión, como miopía y astigmatismo, y a edades más tempranas. La causa principal, coinciden, es la sobreexposición a celulares y tablets, un hábito que se intensificó durante la pandemia y se mantiene en la actualidad.
Médicos y ópticas de la ciudad notan una clara afluencia de consultas pediátricas por problemas de visión. El oftalmólogo Juan Ignacio Sahonero explica que el uso de pantallas libera dopamina, lo que genera adicción en los más pequeños. «No pueden controlar la necesidad de estar frente a la pantalla. Y ese hábito lleva a que el ojo se alargue, se produce miopía y además se altera el ritmo circadiano, afectando el sueño y, con eso, el desarrollo, la memoria y el sistema inmune», afirma.
Liliana Scida, otra oftalmóloga, coincide en que la pandemia fue un punto de inflexión. Antes, los niños ejercitaban su visión de lejos al estar al aire libre, pero el encierro redujo todo a la visión cercana de una pantalla. Además, la falta de luz solar engaña al cerebro, promoviendo el crecimiento ocular y la miopía. «Hoy vemos no solo más miopía, sino también un aumento de astigmatismo en pacientes pediátricos», subraya.
La opinión de los ópticos y las recomendaciones
Rodrigo Salazar, dueño de una óptica, confirma la tendencia. «Hay mucha más cantidad de chicos que necesitan lentes, y a edades cada vez más tempranas», asegura. Destaca que la miopía está en aumento a nivel mundial y se detecta cada vez antes, incluso en niños de 4 años, gracias a los controles que muchos colegios exigen al inicio del ciclo escolar.
Ante este panorama, los especialistas son unánimes en sus recomendaciones: limitar el uso de pantallas a un máximo de dos horas diarias y promover la vida al aire libre. «La principal herramienta para prevenir la miopía es que los niños pasen al menos dos horas por día jugando afuera, expuestos a la luz natural», afirma Sahonero.
Para aquellos que ya necesitan anteojos, Salazar señala que los precios varían, pero se pueden conseguir lentes para niños desde los 60 a 70 mil pesos, dependiendo del cristal y el armazón.
Con información de ADNSur.





