El máximo tribunal de Chubut rechazó los recursos de la defensa de forma unánime. Quedaron firmes las penas para los efectivos que molieron a palos a un adolescente de 16 años dentro de una casa y falsificaron las actas para ocultarlo.
El Superior Tribunal de Justicia de Chubut (STJ) le cerró la última puerta de apelación a la impunidad policial. En un fallo unánime, el máximo tribunal provincial confirmó las condenas contra tres efectivos de la Policía del Chubut acusados de vejaciones agravadas y falsedad ideológica, tras haber golpeado brutalmente a un adolescente de 16 años durante un escandaloso procedimiento realizado en el año 2020 en la localidad de Lago Puelo.
Con esta resolución, quedaron firmes las penas de prisión en suspenso y la inhabilitación especial por cuatro años y seis meses para ejercer cualquier función dentro de las fuerzas de seguridad para los siguientes agentes:
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Claudio Cristian Alí: Condenado por vejaciones agravadas por el empleo de violencia.
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Jorge Denis Cárdenas: Condenado por vejaciones agravadas por el empleo de violencia.
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Sargento Adolfo Emanuel Carrasco: Condenado por vejaciones agravadas y falsedad ideológica.
Cacería ilegal y golpiza frente a la madre
De acuerdo con la investigación del Ministerio Público Fiscal, el grave hecho de violencia institucional ocurrió el 2 de agosto de 2020 en la zona del Paralelo 42 (Ruta Nacional 40), en el límite interprovincial entre Chubut y Río Negro.
Todo comenzó cuando el adolescente pateó unos conos de tránsito y corrió hacia un callejón. Efectivos policiales de ambas provincias iniciaron una persecución que terminó de la peor manera: los policías invadieron sin autorización una vivienda particular, violando el domicilio.
Una vez adentro, los uniformados redujeron y esposaron al menor. Lejos de cuidar su integridad, lo atacaron con trompadas en la cara y patadas en el estómago, dejándolo con un severo sangrado nasal y múltiples hematomas. El calvario del chico continuó incluso cuando su madre les gritaba desesperadamente a los agentes que se trataba de un menor de edad. Los actos de violencia continuaron arriba del patrullero durante el traslado a la comisaría de El Hoyo.
Para encubrir el desastre, el sargento Carrasco confeccionó un acta contravencional falsa, donde borró deliberadamente de la escena a la madre de la víctima y a los testigos civiles que habían presenciado el salvaje accionar policial.
El STJ destrozó la versión policial: «No se cayó»
Al momento de revisar el caso, los ministros del Superior Tribunal validaron por completo el testimonio del menor y desarmaron la insólita estrategia de la defensa, que pretendía hacer pasar las heridas del chico como una «caída accidental» mientras estaba esposado. Los informes forenses médicos fueron letales y sepultaron esa coartada al demostrar que las lesiones eran incompatibles con un tropiezo.
Asimismo, los jueces recordaron que la condición de menor de edad de la víctima exigía un deber especial de protección por parte de la Fuerza, algo que los policías ignoraron a sabiendas. Con este fallo, el STJ ratificó lo dictado previamente por la Cámara en lo Penal de Esquel y dio por terminado el proceso judicial en el ámbito provincial.





