Anoche, finalmente, operó el vencimiento para la inscripción de las listas de candidatos y alianzas electorales que competirán el próximo 13 de agosto en las elecciones presidenciales. Como suele ocurrir, con los cambios de último momento con candidaturas presidenciales –por ejemplo- que no alcanzaron a durar ni 24 horas, hay una primera conclusión que es insoslayable: la oferta electoral para conducir el país a partir del próximo 11 de diciembre se corrió en el espectro ideológico; de un progresismo de centro izquierda, a un centro derecha en el que probablemente se concentre buena parte del voto popular.
Al parecer todo ocurrió en Versalles
Si bien las fechas no están muy claras, allá por septiembre de 1789, luego de instaurada la Revolución del 14 de Julio, la Asamblea Nacional se decide a votar si el Rey francés Luis XVI podía, o no, tener poder de veto de las decisiones que emanaran de ese nuevo órgano de gobierno (la asamblea), lo que vendría a ser hoy, un parlamento.
Con los humores exasperados y bien caldeados, los representantes de la nueva clase social (Tercer Estado) resumidos en campesinos y nuevos burgueses, proponían que el Rey no tuviese poder de veto o estuviera fuertemente limitado. Por el contrario, los aristócratas y buena parte del clero, abogaban para que Luis XVI mantuviera aún la facultad de rechazo de las decisiones que derivaran de esa Asamblea.
A derecha del Presidente de la Asamblea Nacional se ubicaron los que todavía defendían las facultades del monarca y a la izquierda vociferan quienes promovían sus limitaciones. Ante la confusión de quienes argumentaban a viva voz una y otra propuesta, el Presidente de la Asamblea resumió los votos dividiendo a la misma de manera geográfica, en derecha e izquierda, de acuerdo a cómo estaban ubicados respecto de su posición en el recinto.
Esta diferencia entre unos y otros no solo fue geográfica, naturalmente. Mientras que unos –la derecha- proponían un modelo para Francia basado en potenciar las libertades del individuo y en las iniciativas privadas como generador de la riqueza, siendo “el progreso” el motor social. La izquierda enarboló una mirada absolutamente distinta.
Los representantes del Tercer Estado se distinguieron, por el contrario, al colocar el acento en la igualdad de los individuos. Una idea central sustenta, en gran medida, el pensamiento de las izquierdas: la redistribución.
Según esta ideología, para que la sociedad funcione mejor hay que crear un Estado de bienestar del que puedan beneficiarse todas las personas. La sociedad, considera la izquierda, debe buscar al máximo la igualdad.
El énfasis se pone, precisamente, en la sociedad, considerada como las personas que forman una comunidad. Por eso, muchos partidos de izquierdas se definen a sí mismos como «socialistas».
A grandes rasgos, el pensamiento de izquierda cree que, para beneficiar al conjunto de la sociedad, la riqueza debe repartirse.
Del otro lado, las derechas, en lugar de incidir en lo colectivo, enfatizan más en la libertad, la libertad de que el Estado no impida hacer cosas, que no ponga trabas. De esta forma, las derechas aspiran a que los individuos puedan desarrollar sus vidas de la manera menos coactiva posible porque entienden que ésa es la manera en la que el ser humano se va a desarrollar más y, si todo el mundo busca su propio beneficio, eso ahondará al final en el beneficio colectivo.
La distribución de la riqueza, además, debe hacerse de acuerdo con el esfuerzo de cada individuo. La derecha tradicional considera que las personas son, de manera natural, desiguales, y si hay unos más ricos, que otros que no lo son, se debe al mérito de cada uno y su esfuerzo personal.
Hecha esta rápida aclaración histórica y conceptual, el cierre de listas practicado ayer muestra una oferta de candidatos que se ubican más a la derecha del espectro ideológico que a la izquierda. Si se quiere el gran perdedor de este cierre de listas ha sido el “kirchnerismo” que, en la figura de CFK, tuvo la entronización de las políticas de redistribución en la Argentina en los últimos 20 años.
Ese espacio, se atrincheró en la Provincia de Buenos Aires –como lo viene haciendo desde 2015- con la fórmula Kiciloff-Magario (que van por la reelección) y con Máximo Kirchner como primer candidato a diputado Nacional. Pero a juzgar por cómo quedo constituida la forma de Unidos por la Patria con Sergio Massa y Agustín Rossi, el peronismo argentino resume mayoritariamente un ideal más identificado con la generación de riquezas que con una política de redistribución de la misma.
Lo mismo ocurre con la alianza opositora. Tanto Horacio Rodriguez Larreta como Patricia Bullrich, se identifican más con el respeto a las libertades individuales, la seguridad de las mismas y con las fuertes limitaciones del poder del estado respecto de esas libertades, al sostener la eliminación de parte de la carga impositiva y la independencia del banco central, entre otras propuestas.
Más a la derecha todavía, encontramos a Javier Milei con propuestas que, como la izquierda argentina, se encuentran más en laboratorios académicos que en la praxis diaria.
Al ser considerada ésta elección, como una elección de tercios, es entre éstas tres propuestas –según los principales encuestadores del país- que se resumirá buena parte del voto popular. Si bien las izquierdas han alcanzado, en los últimos años, alguna representación parlamentaria, dichas figuras no han logrado horadar los techos electorales que los ubica con algunas pocas bancas en el Congreso Nacional.
Chubut, el enroque menos pensado
La reconfiguración de candidaturas nacionales en el frente Unidos por la Patria, trajo consecuencias en el peronismo chubutense y no son pocas. Hay una que se destaca principalmente. Me refiero a la candidatura como diputado al Parlasur de Mariano Arcioni.
El Gobernador chubutense, un “masista” de la primera hora, debió resignar su candidatura a Diputado Nacional, que en los primeros bosquejos para la inscripción de nombres lo ubicaba en el primer lugar para ocupar dicho cargo. Sin embargo, y a pesar de integrar el círculo más cercano de Sergio Massa, no le alcanzó. ¿Por qué?
Bueno, acá hay básicamente tres explicaciones que circularon muy fuertemente en las últimas horas. Arcioni tiene un frente interno dentro del peronismo provincial que no es menor. Si bien selló oportunamente un acuerdo con Juan Pablo Luque y Ricardo Sastre, para ninguno de éstos la figura del Jefe de Estado Provincial se ajustaba a las expectativas electorales y programáticas del binomio compuesto por el comodorense y el madrinense.
De hecho, ambos, Luque y Sastre, nunca lograron materializar una buena relación con Arcioni sostenida en el tiempo a lo largo de estos últimos cuatro años. Este trípode en el que se apoyó buena parte del peronismo chubutense mostro flaquezas, personalismos, y errores no forzados; posibilitando que, figuras como las de Ignacio “Nacho” Torres y Ana Clara Romero, pudieran capitalizar intenciones de voto con cierta eficacia.
El otro elemento que también talló a la hora de determinar el futuro de Arcioni fue su alto porcentaje de imagen negativa que, de acuerdo a los últimos sondeos, supera los 40 puntos porcentuales.
Ambas circunstancias habrían determinado que la salida más decorosa y elegante para el actual Gobernador del Chubut era su postulación como candidato a diputado por distrito único para el Parlasur. Con lo cual el nombre de Arcioni figurará en la lista de candidatos nacionales y no en la propuesta provincial.
Vale aclarar que, para integrar el Parlamento del Mercosur, se votan candidatos por distrito único (todo el país –en esa lista va Arcioni) y luego candidatos distritales en cada provincia. Para el caso del Chubut el candidato al Parlasur por distrito es el ex intendente de Trelew y actual Presidente del Chubut Somos Todos, Máximo Pérez Catán. Este es otro dato, la poca casi nula expresión del ChuSoto en las listas chubutense
El tapado
Para el peronismo chubutense que Arcioni no figure en la lista es casi “una bendición del cielo”. Con el Gobernador fuera de la boleta provincial, tanto Luque y, en menor medida Sastre, podrán hacer campaña “echando culpas a alguien”, porque esa es la cuestión. No lo podían hacer con Arcioni dentro de la boleta provincial; pero, ahora que integra el cuerpo nacional, los dos buscarán en Arcioni los males de toda la provincia.
Pero cuidado, Arcioni puede seguir teniendo una injerencia superlativa a la hora de analizar cómo se va a configurar el poder en Chubut después del 10 de diciembre. En la lista de diputados provinciales, el Gobernador se quedó con tres puestos con posibilidades ciertas de ingresar en la futura legislatura. Ellos son el de Juan Horacio Páis, Vanesa Abril y Alejandro Sandilo (Titular del Frente Renovador en Chubut). En la medida de que éste terceto le siga profesando fidelidad, Arcioni puede alcanzar un poder de fuego con tres legisladores que puede ser muy importante frente a una legislatura provincial que, en los últimos años, ha sufrido sucesivas rupturas de bloques.
Hay un tercer elemento y/o causa que podríamos destacar a la hora de evaluar la ausencia del escribano comodorense dentro del troquelado provincial. Y acá ingresa la figura de José Glinski. El actual titular de la Policía de Seguridad Aeroportuaria (PSA), hombre que sabe mantener diálogo fluido con propios y extraños, jugó a pleno para cerrar color.
Operó fuertemente para constituirse en una síntesis superadora al binomio Macharasvilli-Sampaoli pero no le alcanzó para persuadir a Juan Pablo Luque y así lograr su bendición. Sabedor de cómo se opera en el mercado político, Glinski supo navegar en aguas turbulentas para acercarse lo suficiente a Sergio Massa y así encontrar el espacio necesario y suficiente para postular su candidatura a diputado nacional. Cargo que finalmente ocupara gane o pierda el Frente Unidos por la Patria dada las características del sistema electoral argentino.
Glinski no la tiene regalada, pero tampoco tiene que navegar en dulce de leche pastelero con dos palillos gastados. En la PASO deberá competir con el vacunado vip de Jorge Taboada, el delfín del lucifuercista Héctor González, Fabricio Petrakosky, que todavía aguardan crear la empresa provincial de energía para controlar el negocio eléctrico en Chubut, y Lorena Alcalá ex esposa del Intendente de Trelew Adrián Maderna, que busca –casi con desesperación- un cargo aunque más no sea en alguna unión vecinal de la ciudad valletana.
Siguiendo con la lógica de la elección de tercios, en esta categoría en particular, hay junto a Glinski dos propuestas que en realidad se resumen en una sola: Jorge “Loma” Ávila. Acá la cosa cambia. Glinski deberá hacer un esfuerzo mucho más importante para empardar a líder petrolero. Esta será una contienda interesante de observar. El tercero en disputa es Cesar Trefinger, un outsider que, de la mano de una cadena de radios instaladas en la costa atlántica argentina al sur de Bahía Blanca, comercializando planes de ahorro de vehículos cuyos suscriptores dudan en seguir pagando, fue acusado por uno de sus colaboradores por hacer inteligencia (espiar) desde una de esas oficinas, a políticos y personalidades públicas. Trefinger también es candidato a Gobernador, pero, sabedor que los números no le alcanzan, cree tener más probabilidades de ingresar a “la casta” como diputado nacional de la mano del libertario Milei. Sostienen que su candidatura no le costó poco. Aparentemente –dicen las malas lenguas- Trefinger habría abonado una millonaria cifra para ir en la lista de Javier “el león” Millei. Bueno, ya lo dijo el “Gran Néstor K”: “sin plata no se puede hacer política”.
Así conformados los distintos escenarios electorales, pareciera que Argentina busca en la centro-derecha una respuesta a la generación de sus problemas. Pero atención, el país ya ensayó una combinación similar con las candidaturas de Mauricio Macri y Daniel Scioli y fracasó. Ahora, daría la impresión, que vendría una segunda ola “derechizante”. Es casi seguro que se instaure, la pregunta es: ¿podrá consolidarse?
Por Sergio Cavicchioli






1 comentario en “El nuevo viraje ideológico en Argentina”
Hay esperanza todavia Nos queda la última bala de plata , estamos para mucho más, basta de improvisados e inoperantes !solo se requiere poner a las fichas en su lugar del tablero ,los más preparados e idóneos en los lugares q corresponden