La fuerza del Atlántico dejó su marca en el Puerto de Comodoro Rivadavia. Tras las intensas marejadas de los últimos días, la administradora de la terminal, Digna Hernando de Blanco, confirmó que el impacto fue «mucho más grave» de lo esperado, afectando sectores clave de los muelles pesquero y de ultramar.
El panorama que dejó el retroceso del agua es desolador en algunos puntos: adoquines del muelle levantados y desperdigados, tableros eléctricos calcinados por cortocircuitos tras la entrada de agua salada y defensas destruidas. La violencia del oleaje fue tal que una de las bitas de amarre (estructuras de acero para sujetar buques) fue arrancada de cuajo, al igual que una de las hojas de un pesado portón de acceso que el mar succionó y nunca se pudo recuperar.
El recuento de los daños
Según el relevamiento inicial, las pérdidas incluyen:
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Sistema eléctrico: Destrucción total del último tablero del muelle de ultramar.
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Muelle General Mosconi: Rotura de elementos de amarre y sistemas de defensa.
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Infraestructura: Hidrantes, tapas de concreto y defensas metálicas dañadas en toda la zona operativa.
«Una parte importante del intertrabado del muelle directamente se levantó. Estamos evaluando estructuras que aún siguen bajo el agua a la espera de que baje la marea», detalló la funcionaria en diálogo con Radio del Mar.
Operatividad garantizada
A pesar del impacto visual y económico de los destrozos, Hernando de Blanco llevó tranquilidad al sector productivo: el puerto continúa operativo. Si bien algunas zonas de atraque quedarán restringidas hasta que se reparen las defensas, el movimiento habitual de buques no se verá interrumpido.
Las tareas de reconstrucción se dividirán en dos etapas. Mientras las reparaciones menores comenzarán de inmediato, el reemplazo de componentes eléctricos y estructurales de gran escala demandará al menos 60 días.
«Esperamos que las próximas marejadas sean las habituales y no con esta intensidad», concluyó la administradora, quien ya inició las gestiones para una inversión económica que se anticipa millonaria para devolverle al puerto su seguridad original.




