La Fiscalía investiga un sofisticado equipo informático hallado en un inmueble de Aranjuez vinculado al consultor argentino Fernando Cerimedo. Especialistas advierten cómo estas redes coordinadas operan en las sombras para crear falsas multitudes, alterar algoritmos e influir en el panorama político.
El hallazgo de una «mini granja de bots» durante un reciente allanamiento de la Fiscalía en la zona de Aranjuez, La Paz, ha destapado una caja de Pandora digital. Más allá de los dispositivos secuestrados, el operativo abre un interrogante urgente en la era de la hiperconexión: ¿cómo funcionan estas maquinarias diseñadas para manipular lo que millones de personas consumen a diario en sus pantallas?
Los equipos encontrados en un inmueble que habría sido ocupado por el estratega digital argentino, Fernando Cerimedo, ya están en manos del Ministerio Público. Sin embargo, para los expertos, el verdadero misterio no reside en el hardware, sino en el poder psicológico y social de la estructura.
Anatomía de un ejército digital
Contrario a la creencia popular, una granja de bots no es simplemente «tener muchos celulares». Se trata de un ecosistema altamente coordinado.
“Es un conjunto de celulares interconectados en una red, gestionados y automatizados mediante un software para ejecutar acciones concretas”, detalla Said Pérez, especialista en Ciberseguridad e Inteligencia Artificial.
Estas acciones van desde dar likes, comentar y compartir, hasta denunciar contenidos de forma masiva. Mientras que el bot es el software que ejecuta la tarea, la granja es el centro de mando que concentra y orquesta los ataques.
Según el ingeniero electromecánico Andy Porcel, la postal más común de estas operaciones es un enjambre de teléfonos móviles conectados y administrados por una sola computadora central, lo que permite emitir órdenes simultáneas a cientos de perfiles.
El espejismo de la multitud
El verdadero poder de estas granjas radica en el volumen. Una cuenta falsa tuiteando en la inmensidad de internet es irrelevante; miles de cuentas actuando al unísono pueden derribar a un candidato o encumbrar una mentira.
-
Falsa popularidad: El ingeniero mecatrónico Alejandro Núñez Arroyo explica que si miles de cuentas apoyan una publicación, el usuario común percibe una reacción masiva y espontánea.
-
Manipulación sin argumentos: La estructura no necesita debatir ni convencer; su fuerza radica en fabricar la ilusión de que una postura representa a la mayoría social.
-
Uso comercial y político: Si bien estas redes se alquilan para inflar seguidores en TikTok o YouTube, su uso más peligroso es en campañas electorales, donde se utilizan para instalar tendencias o atacar adversarios bajo una cortina de aparente legitimidad.
El factor Cerimedo y la delgada línea legal
El caso de Aranjuez cobra especial relevancia por el historial de su presunto operador. En 2023, Fernando Cerimedo admitió públicamente que su equipo había creado miles de cuentas artificiales para vulnerar los algoritmos de plataformas como X, Instagram y Facebook.
Con esta tecnología, los operadores pueden programar campañas sofisticadas donde las cuentas defienden una postura usando palabras distintas, combinando inteligencia artificial con operadores humanos reales para evadir los controles de las redes sociales.
Sin embargo, poseer esta tecnología no es un crimen per se. “La pregunta que todos debemos hacernos es ¿para qué era utilizada?”, advierte Said Pérez. La frontera hacia el delito se cruza cuando la granja se emplea para:
-
Suplantación de identidad.
-
Utilización indebida de datos personales.
-
Fraude o vulneración de sistemas informáticos.
Por ahora, los equipos secuestrados aguardan en los laboratorios de la Fiscalía. El fiscal departamental, Carlos Torrez, ha confirmado que los dispositivos y documentos colectados están siendo analizados para desentrañar a quiénes pertenecían las cuentas fantasma y, sobre todo, qué realidades intentaban construir.





