El Cuerpo Interdisciplinario Forense del Poder Judicial de Chubut determinó que Ángel López, el niño fallecido en Comodoro Rivadavia, murió a causa de un «síndrome de respuesta inflamatoria sistémica y daño multiorgánico debido a un proceso infeccioso de origen pulmonar», asociado a bronquiolitis y bronconeumonía.
De acuerdo al informe elaborado tras el análisis conjunto de la autopsia y los estudios complementarios, los especialistas agregaron que el cuadro se produjo «en concomitancia con traumatismos craneoencefálicos».
Según trascendió, el equipo integrado por los forenses Luis Mareman, María Fernanda Dalli y Eliana Vanesa Bevolo concluyó además que el mecanismo de muerte estuvo vinculado a una «hipoperfusión tisular grave multifactorial», es decir, una severa falta de irrigación y oxígeno en los tejidos.
Los peritos precisaron que el niño presentaba un cuadro de «anoxia anóxica», una condición producida por la ausencia de oxígeno suficiente en el organismo y el cerebro.
Fuentes ligadas a la investigación indicaron que las más de veinte lesiones detectadas en la cabeza del menor serían compatibles con el proceso derivado de las patologías diagnosticadas y no con golpes directos o con el denominado síndrome del sacudón, hipótesis que inicialmente había sido considerada.
Pese a las conclusiones médicas, la Fiscalía mantendría por el momento la imputación contra Mariela Altamirano y Michel Kevin González, quienes continúan detenidos con prisión preventiva.
No obstante, las calificaciones legales podrían modificarse durante el avance de la causa. Según trascendió, la acusación de homicidio agravado podría derivar en figuras vinculadas al abandono de persona en un contexto de presunto maltrato infantil.
Los especialistas también analizaron antecedentes médicos previos del niño. Entre ellos, una internación en 2022 por rinitis alérgica y COVID-19, y una atención en septiembre de 2024 en el Hospital Regional por un cuadro de neumonitis.
Además, el 5 de abril pasado Ángel ingresó nuevamente al sistema de salud tras sufrir un paro cardiorrespiratorio en su domicilio. Según consta en la investigación, los médicos diagnosticaron un cuadro de neumonitis por inhalación de vómito y diabetes insípida.
El niño falleció durante la noche del día siguiente luego de sufrir un nuevo paro cardiorrespiratorio.
De acuerdo con el informe forense, los órganos vitales presentaban daños compatibles con un proceso prolongado de falta de oxígeno, con una evolución estimada de entre seis y doce horas previas al desenlace fatal.
También se consignó que el personal de la ambulancia observó signos de cianosis y dificultades respiratorias al asistir al menor, motivo por el cual se le administró medicación para tratar un broncoespasmo severo.





