Lo que alguna vez se vio como una alternativa laboral flexible y rentable, hoy se ha convertido en un reflejo de la crisis económica de Comodoro Rivadavia. La plataforma de transporte Uber, aunque no está legalizada en la ciudad, ha sido adoptada masivamente, pero sus conductores advierten que la saturación de la oferta y la caída de la demanda están haciendo insostenible el trabajo.
José Luis, un chofer con cinco años de experiencia en la aplicación, relata a ADNSUR la dramática transformación que vivió el sector en los últimos meses. “Cuando empezaron los despidos en el petróleo, empezamos a ver autos nuevos en la calle. Gente que usa la indemnización para comprar un auto y empezar a trabajar”, explica. Esta facilidad para unirse a la plataforma, que requiere solo un auto de cuatro puertas y antecedentes penales, ha provocado un crecimiento «abismal» de la oferta de conductores.
Este aumento de la competencia se suma a un costo de vida y mantenimiento del vehículo que se ha vuelto inalcanzable. “Conseguís un viaje y es para comer, pero si te toca arreglar el auto, no llegás”, asegura José Luis, quien reconoce que los gastos mensuales de un chofer superan el millón de pesos.
La situación se complica aún más por la caída de la demanda. «El bolsillo manda», resume el conductor, explicando que la gente ya no puede pagar los viajes como antes. Esto, sumado a la gran cantidad de choferes que compiten por cada pedido en la aplicación, ha llevado a José Luis a pasar “mucho más tiempo parado” y a realizar “menos de la mitad de los viajes que hacía antes”.
La problemática no solo afecta a quienes vivían exclusivamente de Uber. La falta de oportunidades laborales ha llevado a que policías, docentes y trabajadores de salud utilicen la aplicación como un ingreso extra, saturando aún más la plataforma y afectando directamente a quienes dependen de ella para su sustento. “Todo el mundo trata de sumar algo más, y eso también nos afecta a los que vivimos de esto”, concluye José Luis, en un testimonio que pinta un panorama de alta competencia y dificultades económicas.
(Con información de ADNsur)





