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Crisis sanitaria en Comodoro: las castraciones cayeron un 30% y advierten por una «bomba de tiempo» de sobrepoblación animal

Datos oficiales revelan un retroceso crítico en el control poblacional de perros y gatos durante 2025. Con 2.138 intervenciones menos que el año anterior, la falta de políticas públicas masivas pone en riesgo la salud urbana y la seguridad de los vecinos.

 

La situación del control poblacional en Comodoro Rivadavia ha alcanzado un punto límite que preocupa tanto a especialistas como a la comunidad. Según los registros del servicio veterinario municipal, el año 2025 cerró con apenas 4.980 castraciones, una cifra alarmante frente a las 7.118 concretadas en 2024. Esta caída del 30% en la capacidad operativa del Estado representa un duro golpe a la sanidad pública de la ciudad.

De acuerdo con las estadísticas publicadas en la plataforma de transparencia del municipio, la disminución de la actividad ha sido sostenida. Mientras que en 2024 el ritmo de trabajo permitía proyectar un crecimiento en el control, el desempeño de 2025 mostró una dinámica debilitada que no logró compensar el déficit anual, a pesar de un leve repunte en el mes de septiembre.

 

El «cuello de botella» del servicio

El informe identifica barreras estructurales que hoy vuelven al servicio municipal prácticamente inaccesible para el vecino común:

Centralización extrema: Actualmente funciona un solo puesto de castración para toda la extensión de Comodoro, lo que obliga a los vecinos de barrios periféricos a trasladar a sus animales —muchas veces sin movilidad propia— a través de largas distancias.

Burocracia de turnos: El sistema obliga a la presencialidad en un único día, provocando filas interminables que excluyen a la población trabajadora que no puede ausentarse de sus obligaciones.

Consecuencias: riesgos en la vía pública

La falta de esterilizaciones no es solo un problema de bienestar animal; es una amenaza directa para los ciudadanos. La sobrepoblación descontrolada incrementa la circulación de zoonosis y parasitosis (como rabia y sarna), aumenta los accidentes de tránsito y eleva el riesgo de ataques y mordeduras a peatones.

A esto se suma un fuerte impacto ambiental: la acumulación de heces y la rotura de bolsas de residuos por animales hambrientos generan focos infecciosos y tapan los desagües pluviales de la ciudad.

 

El pedido de un cambio de paradigma

Ante este escenario, grupos proteccionistas exigen la implementación urgente del Programa de Equilibrio Poblacional (PEP). Esta iniciativa propone que el servicio deje de ser un trámite burocrático para convertirse en una política masiva, gratuita y, sobre todo, descentralizada.

 

«La única forma de frenar el crecimiento exponencial es castrar al menos el 20% del total de animales anualmente, llevando el quirófano a cada barrio», señalan los expertos. Los números de 2025 funcionan como una última alerta: si el Estado no recupera su presencia en las calles con turnos digitales y accesibles, Comodoro Rivadavia se encamina a una crisis sanitaria de magnitudes inmanejables

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