Alejandra Velázquez confesó haber liderado una red para captar embarazadas vulnerables y entregar los bebés a familias ricas de los countries. Recibió tres años de prisión, pero gracias a un acuerdo judicial no pisará la cárcel.
La trama de corrupción y desprecio por los sectores más vulnerables llegó a su capítulo final en los tribunales bonaerenses. La ex jueza Alejandra Claudia Velázquez, quien estuvo al frente del Juzgado de Familia N°1 de Pilar, fue condenada a tres años de prisión condicional tras confesar que montó una macabra red clandestina dedicada a «ofrecer dinero» para conseguir niños y agilizar trámites de adopción direccionados a matrimonios de alto poder adquisitivo.
Pese a la gravedad de los hechos y a la confirmación de su culpabilidad en un juicio abreviado, la magistrada destituida no irá a la cárcel debido al beneficio de la ejecución condicional de la pena. El fallo, dictado por el Juzgado en lo Correccional N°1 de San Isidro, incluyó además una inhabilitación para ejercer cargos públicos por el término de seis años.
La orden era clara: «Hay que conseguir panzas»
El escándalo que en su momento sacudió al Poder Judicial de la provincia de Buenos Aires se destapó tras una serie de llamativas y reiteradas ausencias de Velázquez en su despacho. La investigación administrativa interna abrió una caja de Pandora cuando los propios empleados del juzgado comenzaron a romper el silencio.
Según los testimonios clave que constan en la causa, la jueza utilizaba su estructura estatal como una empresa de captación. Una de las empleadas del tribunal recordó ante la Justicia la escalofriante frase con la que la ex magistrada resumía su objetivo: les ordenaba salir a la calle a «conseguir panzas».
El modus operandi consistía en reclutar trabajadoras para que rastrearan a mujeres embarazadas o niños en condiciones de extrema vulnerabilidad en las zonas más postergadas de Pilar. ¿El fin? Ofrecerles dinero para quedarse con los bebés y luego beneficiar de forma exprés a familias adineradas que residían en los exclusivos countries de la zona norte del conurbano.
Delito consumado: La sentencia por el delito de cohecho agravado por su calidad de funcionaria pública se fundó en que Velázquez les ofreció sumas de dinero a dos funcionarias judiciales para que alteraran los expedientes de adopción. Aunque ambas mujeres rechazaron la oferta de manera inmediata y ética, para la ley penal el solo hecho de ofrecer la coima constituyó el delito.
De los countries de Pilar a la fuga en España
La caída de la ex jueza fue un proceso largo que incluyó la destitución de su cargo por parte del Jurado de Enjuiciamiento en 2017 y una posterior huida del país cuando la causa penal avanzó firmemente sobre ella.
Su derrotero judicial incluyó ribetes internacionales:
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Fuga y captura: Tras dictarse su captura internacional, Interpol la localizó escondida en España a mediados de 2024.
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Extradición: En agosto de 2025, fue extraditada de regreso a la Argentina.
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Prisión domiciliaria: Desde su llegada, permanecía recluida con tobillera electrónica en una vivienda del partido de Tigre.
Finalmente, mediante el acuerdo entre la defensa y la fiscalía en el juicio abreviado, Velázquez admitió los cargos para evitar el juicio oral. Aunque la condena la deja con antecedentes penales firmes y sepulta para siempre su carrera judicial, el beneficio de la condicional le permitirá caminar en libertad, dejando tras de sí el recuerdo de una época donde la identidad de los niños en Pilar se negociaba entre countries y despachos oficiales.





