El ministro de Economía, Luis “Toto” Caputo, volvió a encender la polémica en torno al costo de la indumentaria en el país. Lejos de matizar sus críticas hacia los fabricantes locales, el funcionario utilizó sus redes sociales para enviar un mensaje directo a los consumidores: la solución para combatir los precios altos no es viajar, sino aprovechar la apertura comercial e internet.
El cruce: «No tengo guita para el pasaje»
Todo comenzó cuando una usuaria de X (anteriormente Twitter), bajo el pseudónimo de “Ñoña Republicana”, cuestionó la postura del ministro sobre la compra de ropa en el exterior. “Yo también me quiero comprar la ropa afuera, pero no tengo guita para el pasaje porque me lo paso pagando impuestos en este país”, disparó la internauta, chicaneando la supuesta desconexión del funcionario con la realidad del ciudadano promedio.
Sin embargo, Caputo no retrocedió y respondió con una lista de cuatro puntos que define el rumbo de su política económica:
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Baja de precios local: Aseguró que el Gobierno ha logrado que la ropa comience a abaratarse en góndolas argentinas.
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Alivio fiscal: Sostuvo que la carga impositiva es menor bajo la actual administración.
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Chau aeropuertos: «Ya no necesitás comprar pasaje si querés comprarte ropa más barata. Solo tenés que saber usar internet», lanzó, fomentando el puerta a puerta.
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Dólares disponibles: Remarcó la libertad para adquirir divisas y realizar pagos internacionales.
La «confesión» de los textiles
Previamente al cruce, el titular de la cartera económica había compartido un fragmento televisivo de la señal TN, donde un empresario del sector admitía que la industria se vio obligada a retrotraer precios ante la caída del consumo y la inviabilidad de los valores previos.
“Esto en privado te lo reconocen todos los empresarios textiles. Excelente que algunos ya se animen a hacerlo también públicamente”, celebró Caputo, sugiriendo que la protección arancelaria que históricamente benefició al sector está llegando a su fin.
Un cambio de paradigma
La postura de Caputo marca un quiebre con la tradición proteccionista argentina. Al incentivar abiertamente las compras online al extranjero, el ministro envía una señal de alerta a la industria nacional: o compiten en precio y calidad, o el mercado se abrirá definitivamente.
Mientras los industriales textiles advierten sobre el riesgo de pérdida de empleos, el Gobierno se mantiene firme en su premisa de que la competencia internacional es la única herramienta eficaz para domar la inflación en un rubro que, durante años, lideró las subas de precios.





