Vivir en Comodoro Rivadavia es cada vez más costoso. Según el último informe del Observatorio de Economía de la UNPSJB, la canasta básica sufrió un incremento drástico al cierre del año pasado, situando la vara de la supervivencia económica en niveles críticos para la clase media y los sectores vulnerables.
Los números del costo de vida
Para no ser considerada pobre, una familia tipo —compuesta por dos adultos y dos menores— necesitó en diciembre un total de $1.680.713. Este valor refleja un incremento del 31% respecto al mismo mes de 2024, una cifra que camina en sintonía con la inflación nacional del 31,5% reportada por el INDEC, aunque ligeramente por debajo del promedio regional patagónico (33%).
El dato de la indigencia es igualmente alarmante: ese mismo grupo familiar requirió $753.683 exclusivamente para cubrir sus necesidades alimentarias mínimas.
El «efecto asado»: La carne, el motor de la suba
Uno de los puntos más llamativos del relevamiento universitario es el cambio en los hábitos de gasto forzado por los precios. La carne vacuna, un componente central en la dieta local, incrementó su peso en el presupuesto:
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Antes: Representaba el 30% del gasto total en comida.
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Ahora: Se devora el 35,2% del presupuesto alimentario.
Este fenómeno evidencia que, a pesar de los intentos de contención, el precio de los cortes cárnicos ha escalado por encima de otros productos básicos, presionando aún más el bolsillo comodorense.
Radiografía social del aglomerado
El panorama social en el aglomerado Comodoro Rivadavia – Rada Tilly muestra grietas profundas que se espera se confirmen en los datos oficiales de marzo:
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Bajo la línea de pobreza: 69.340 personas (según el registro del primer semestre de 2025).
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En situación de indigencia: 9.343 personas que no llegan a cubrir el costo de la comida.
«El costo de vida en la Patagonia siempre tiene un plus por logística y salarios del sector extractivo, pero estos valores están dejando fuera del sistema a miles de trabajadores de otros rubros», advierten especialistas del Observatorio.
La expectativa ahora está puesta en marzo, cuando el INDEC actualice las cifras de pobreza del segundo semestre, lo que permitirá dimensionar el impacto real de este salto del 31% en la calidad de vida de los chubutenses.





