La articulación entre el sector científico y el productivo vuelve a ganar protagonismo en Comodoro Rivadavia. La Agencia Comodoro Conocimiento y Desarrollo, junto a investigadores de la Universidad Nacional de la Patagonia San Juan Bosco (UNPSJB) y del Instituto de Biología de Organismos Marinos (INBIOP-CONICET), avanzan en proyectos que buscan transformar recursos locales en oportunidades de desarrollo económico y generación de empleo.
Durante una reunión de trabajo realizada este viernes, autoridades de la Agencia, representantes de la universidad e investigadores analizaron distintas iniciativas con potencial productivo para la región. Entre ellas se destacan dos líneas estratégicas: el uso eficiente del agua en cultivos de olivo y el aprovechamiento de macroalgas del Golfo San Jorge para la elaboración de alimentos destinados al consumo humano.
El presidente de la Agencia Comodoro Conocimiento, Rubén Zárate, señaló que uno de los principales objetivos del organismo es convertir el conocimiento científico desarrollado en la región en tecnologías y procesos que puedan ser aprovechados por emprendedores, empresas e inversores.
«Necesitamos generar valor agregado a partir de nuestros recursos y conocimientos. El desafío es impulsar proyectos que contribuyan al desarrollo productivo y a la creación de empleo genuino», afirmó.
En ese sentido, sostuvo que la ciudad atraviesa un momento clave en términos de transformación económica y remarcó la importancia de promover políticas públicas orientadas al desarrollo local. «El mercado por sí solo no está generando los puestos de trabajo que necesitamos. Debemos aprovechar el conocimiento científico vinculado al territorio patagónico para construir nuevas oportunidades de crecimiento», expresó.
Investigación para fortalecer la producción olivícola
Uno de los proyectos presentados apunta a mejorar la eficiencia del riego en plantaciones de olivo adaptadas a las condiciones climáticas de la Patagonia. La iniciativa surge a partir de experiencias recientes vinculadas a la producción local de aceite de oliva y al interés creciente de inversores que comenzaron a desarrollar cultivos en la región.
La investigadora del INBIOP-CONICET, Nadia Arias, explicó que el objetivo es diseñar estrategias que permitan optimizar el uso del agua considerando tanto las condiciones ambientales como la respuesta fisiológica de las plantas.
«Buscamos desarrollar sistemas de riego ajustados a las características de nuestra zona para lograr una producción más eficiente y sustentable», indicó.
La especialista destacó además que el aceite de oliva producido en la región presenta características diferenciales que podrían posicionarlo en mercados de alto valor agregado. Los análisis realizados muestran elevados niveles de ácido oleico, polifenoles, oleocantal, vitamina E y otros compuestos asociados a beneficios nutricionales y preventivos para la salud.
Arias también remarcó que el cultivo de olivos ofrece ventajas ambientales adicionales, ya que puede contribuir a la captura de carbono y generar subproductos derivados del aprovechamiento integral de las plantaciones.
Vinculación tecnológica para el cambio productivo
La decana de la Facultad de Ciencias Naturales y Ciencias de la Salud de la UNPSJB, Bárbara Reuter, valoró el trabajo conjunto entre la universidad y la Agencia, destacando la importancia de acercar el conocimiento científico a las necesidades concretas del sector productivo.
«Es fundamental fortalecer la vinculación tecnológica con el medio socioproductivo. Estas iniciativas permiten que la investigación tenga un impacto directo en la comunidad y acompañe los procesos de transformación económica que atraviesa la ciudad», sostuvo.
Las algas, un recurso con potencial industrial
Otro de los proyectos que despertó interés está relacionado con la utilización de macroalgas del Golfo San Jorge como materia prima para la producción de alimentos.
La investigadora y docente de la UNPSJB, Betiana Garrido, explicó que el objetivo es incorporar estos recursos marinos a productos de consumo masivo, aprovechando sus propiedades nutricionales.
«Las macroalgas contienen proteínas, fibra, vitaminas y minerales que pueden complementar la alimentación y abrir nuevas oportunidades para la industria alimentaria local», señaló.
El proyecto retoma investigaciones desarrolladas durante años en el ámbito universitario y busca generar nuevas alternativas productivas basadas en recursos disponibles en la costa patagónica.
Las perspectivas son alentadoras. Según datos manejados por la Agencia Comodoro Conocimiento, el mercado global de algas podría superar los 40.000 millones de dólares hacia 2034. Actualmente, cerca del 65% de la producción mundial se destina a la alimentación humana, mientras que el resto abastece a sectores como la agricultura, la industria farmacéutica y la cosmética.
Además, el Golfo San Jorge es considerado desde hace años una de las áreas con mejores condiciones para el desarrollo de actividades de maricultura, lo que abre la puerta a nuevas inversiones y oportunidades de diversificación económica para la Patagonia.





