Las ciberestafas bancarias dejaron de ser casos aislados y se convirtieron en una problemática cada vez más frecuente en Argentina. Cuentas vaciadas en pocos minutos, préstamos personales tomados sin autorización y transferencias desconocidas forman parte de maniobras que afectan a miles de usuarios y que hoy generan un creciente debate sobre la responsabilidad de las entidades financieras frente a los fraudes digitales.
En una columna elaborada por el abogado Günter Martín Wassermann, se analizan las principales modalidades de estafa, los pasos urgentes que debe seguir una víctima y el criterio que actualmente sostiene la Justicia argentina en este tipo de casos.
Según explica el letrado, detrás de la mayoría de estas maniobras aparece la llamada «ingeniería social», una técnica utilizada por delincuentes para manipular a las personas y lograr que entreguen datos sensibles creyendo que están hablando con su banco, un familiar, un comprador o incluso un organismo oficial.
Las modalidades más frecuentes
Wassermann detalla que las ciberestafas bancarias abarcan toda maniobra fraudulenta realizada mediante homebanking, aplicaciones móviles, billeteras virtuales o canales electrónicos del sistema financiero, donde terceros logran acceder al dinero de la víctima o incluso contraer obligaciones a su nombre.
Entre las modalidades más habituales aparecen:
- Phishing: correos electrónicos falsos que imitan comunicaciones bancarias.
- Smishing: estafas similares, pero realizadas por SMS o WhatsApp.
- Vishing: llamadas telefónicas de supuestos operadores del «área de seguridad» del banco.
- SIM swapping: duplicación de líneas telefónicas para interceptar códigos de verificación.
- Fraudes en Marketplace y compraventas online: donde los delincuentes obtienen claves token bajo engaño.
- Préstamos fraudulentos: créditos gestionados en segundos utilizando datos robados y derivados a cuentas de terceros.
El abogado remarca además que el problema se agrava porque muchas operaciones de alto monto pueden concretarse en minutos y, en numerosos casos, sin que los sistemas internos de control detecten movimientos completamente ajenos al perfil habitual del cliente.
Las primeras 72 horas: claves para recuperar el dinero
El abogado sostiene que la reacción inmediata es fundamental y enumera una serie de pasos que deberían realizarse dentro de las primeras 72 horas.
Entre ellos menciona:
- Bloquear de inmediato tarjetas, homebanking y aplicaciones.
- Solicitar al banco el congelamiento de préstamos o productos no reconocidos.
- Realizar la denuncia penal aportando capturas, mensajes y resúmenes.
- Reclamar formalmente ante el banco exigiendo copia del caso y preservación de registros digitales.
- Conservar toda la evidencia informática.
- Frenar reportes negativos ante el BCRA o Veraz mediante medidas cautelares.
- Reclamar en Defensa del Consumidor.
- Consultar con un abogado antes de aceptar acuerdos extrajudiciales.
En este último punto, el especialista advierte que muchas veces las primeras propuestas de los bancos «están muy por debajo de lo que corresponde».
Qué viene diciendo la Justicia
Uno de los ejes centrales tiene que ver con la evolución de la jurisprudencia argentina frente a las estafas digitales. Según Wassermann, los tribunales sostienen cada vez con más claridad que si el banco no demuestra medidas preventivas eficaces, el riesgo del fraude no puede trasladarse automáticamente al cliente.
Entre los criterios que comienzan a consolidarse, menciona:
- Que el homebanking es considerado una «cosa riesgosa» y el banco asume el riesgo tecnológico.
- Que la obligación de custodiar fondos es de resultado y no simplemente de medios.
- Que entregar claves bajo engaño no exime automáticamente a la entidad financiera.
- Que corresponde al banco demostrar qué mecanismos de seguridad aplicó.
- Que respuestas automáticas o acusaciones sin pruebas pueden violar el deber de trato digno al consumidor.
El caso de Comodoro que marcó un antecedente
Wassermann también expone un caso judicial en el que intervino profesionalmente y que fue resuelto en la Oficina de Gestión Unificada Civil y Comercial de Comodoro Rivadavia, luego confirmado por la Cámara de Apelaciones.
La víctima intentaba vender un juego de sillas a través de Marketplace cuando fue engañada por un supuesto comprador. Tras obtener su clave token, los delincuentes gestionaron dos préstamos personales y transfirieron el dinero a cuentas de terceros.
En la causa, la Justicia consideró determinante que las transferencias habían registrado incrementos desproporcionados respecto del movimiento habitual de la cuenta y cuestionó duramente que el banco no aportara documentación ni colaborara adecuadamente con la pericia informática.
Finalmente, el fallo declaró nulos los préstamos y ordenó devolver los fondos a la damnificada. La Cámara confirmó la condena y sostuvo que «los riesgos que pueda generar la plataforma digital son a cargo del banco».
«Conocer los derechos puede marcar la diferencia»
Finalmente, el abogado sostiene que la banca digital «llegó para quedarse», pero remarca que eso también implica una obligación mayor por parte de las entidades financieras para proteger a los usuarios que operan en entornos online.
Además, recuerda que existen herramientas de asistencia y reclamo ante organismos como el Banco Central, Defensa del Consumidor y fiscalías especializadas en delitos informáticos.
«Conocer los derechos, actuar rápido y contar con asesoramiento adecuado puede ser la diferencia entre resignar el dinero o recuperarlo íntegramente», concluye Wassermann.





