La investigación por el brutal asesinato de Yair Thiago González, el adolescente de 16 años cuyo cuerpo fue hallado con un disparo en la cabeza el pasado 2 de enero, dio un paso decisivo. En un despliegue táctico coordinado, las fuerzas de seguridad lograron la detención de un hombre y una mujer señalados como los presuntos responsables del homicidio.
El operativo, liderado por la Tropa de Operaciones Especiales (TOE), consistió en cuatro allanamientos simultáneos en la zona oeste de Rosario. Allí fueron aprehendidos Martín Nicolás G. y Valentina Sofía U. Durante los procedimientos, los efectivos secuestraron ocho teléfonos celulares y prendas de vestir que serían de vital interés para la causa.
Una ejecución con advertencias previas
El crimen de Yair no fue un hecho aislado, sino el desenlace de una persecución que comenzó meses atrás. Según fuentes oficiales, el adolescente ya había sido blanco de dos ataques a balazos durante noviembre de 2024.
La principal hipótesis de la fiscalía apunta a una sangrienta disputa por el territorio para la venta de estupefacientes. Se sospecha que bandas locales intentaban reclutar al joven a la fuerza y, ante su negativa o debido a conflictos internos de las organizaciones, decidieron terminar con su vida en un predio deportivo que solía frecuentar.
Más detenciones y nexos con balaceras
En el marco de la misma investigación, las autoridades detuvieron a un tercer sospechoso, identificado como Agustín Fernando U. El hombre fue localizado en otro domicilio y está acusado de ser el autor de diversas balaceras vinculadas a la misma red criminal que terminó con la vida de González. En su poder se hallaron otros dos dispositivos móviles que serán sometidos a peritaje.
El Ministerio de Seguridad de Santa Fe destacó la importancia de estas capturas para desarticular células violentas en los barrios más calientes de la ciudad. Mientras tanto, la justicia busca determinar si los tres detenidos forman parte de una estructura mayor dedicada al sicariato y al narcomenudeo.
La causa continúa bajo estricto secreto de sumario mientras se procesa la información de los diez teléfonos secuestrados, los cuales podrían contener evidencia clave sobre la planificación del asesinato que conmocionó a Rosario al inicio del año.





