Un apagón masivo paraliza a la capital santacruceña y desata una grave crisis de servicios básicos. Hay fuerte malestar vecinal y duras críticas a la gestión provincial, agravadas por la imposibilidad de ver el esperado partido entre Argentina e Inglaterra.
Río Gallegos atraviesa una situación límite y de extrema gravedad debido a un corte masivo de energía eléctrica que ya supera las 16 horas de duración. La emergencia mantiene a miles de vecinos de la capital santacruceña completamente desprovistos no solo de luz, sino también de agua potable y otros servicios básicos esenciales, paralizando la actividad cotidiana de la ciudad.
El panorama es aún más desalentador tras las recientes declaraciones de las autoridades, quienes confirmaron de manera oficial que la normalización total del suministro podría demorarse hasta pasado mañana, extendiendo la parálisis y la falta de servicios por varias horas más.
Malestar social y el fútbol bajo la lupa
La prolongación del apagón ha generado un profundo descontento e indignación en la comunidad. Al impacto diario de no contar con agua ni electricidad en los hogares, se sumó un condimento de fuerte malestar popular: la imposibilidad de miles de familias de seguir por televisión el trascendental e histórico partido que disputarán las selecciones de Argentina e Inglaterra.
«Río Gallegos atraviesa una grave crisis que ha dejado a miles de vecinos sin servicios básicos. La falta de suministro eléctrico impedirá a muchos ver el esperado encuentro futbolístico, lo que ha encendido la bronca de los usuarios en medio de la emergencia», señalaron fuentes vinculadas a la situación.
Duras críticas a la gestión
La magnitud del evento y la falta de respuestas inmediatas para contener el colapso de la infraestructura han puesto en el ojo de la tormenta a las autoridades políticas. El hecho ya desató una ola de severas críticas hacia la gestión gubernamental de la provincia, a la cual los ciudadanos y diversos sectores señalan por la falta de previsión y la alarmante duración de una contingencia que mantiene a la principal ciudad de Santa Cruz totalmente incomunicada y desabastecida.





