La estructura productiva del país continúa profundizando una marcada fragmentación económica. Según un exhaustivo relevamiento sobre el mercado laboral con datos a noviembre de 2025, las diferencias salariales en Argentina no solo están determinadas por la profesión, sino que el factor geográfico resulta determinante para definir quiénes logran ganarle a la inflación y quiénes quedan al borde de la canasta básica.
Los sectores «ganadores» y los postergados
El ranking de ingresos por actividad muestra una brecha abismal entre las industrias extractivas y los servicios tradicionales. En la cima se ubica la explotación de minas y canteras (incluyendo el petróleo), con una remuneración promedio de $6,5 millones. Le siguen:
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Intermediación financiera: con ingresos cercanos a los $5 millones.
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Extracción de minerales: con un promedio de $4,8 millones.
En la vereda opuesta, los sectores de enseñanza, hotelería, gastronomía y el agro presentan el panorama más crítico, con salarios que apenas logran cubrir las necesidades básicas, evidenciando una precarización salarial frente a la escalada de precios.
El «Efecto Patagonia» y el rezago del Norte
El informe destaca a la Patagonia como la región con mejores salarios promedio, alcanzando los $3,5 millones. Este fenómeno está traccionado por la actividad energética en provincias como Neuquén, que lidera el poder adquisitivo nacional, seguida de cerca por Santa Cruz y Chubut.
Por el contrario, el Norte Grande muestra la realidad más dura. Provincias como Santiago del Estero, Tucumán, Chaco y Corrientes registran ingresos nominales que oscilan entre los $1,2 y $1,4 millones.
«No alcanza con comparar cifras nominales, ya que el costo de vida varía considerablemente entre regiones», advierte el estudio.
Incluso al ajustar los salarios por el costo de vida local, la desigualdad persiste: un trabajador en Neuquén posee un poder de compra real que duplica al de un par en Santiago del Estero, quien ocupa el último escalafón de la lista.
Inflación vs. Salarios
En términos de poder adquisitivo real, solo un puñado de actividades logró superar la inflación acumulada a finales de 2025. Entre los pocos beneficiados se encuentran la industria aceitera, los encargados de edificios y el sector transporte.
En contraste, la construcción y la industria textil sufrieron las caídas más drásticas, víctimas de una inflación persistente y acuerdos paritarios que no lograron compensar la pérdida del valor del peso. El informe concluye que Argentina se encamina hacia una consolidación de su desigualdad federal, donde el lugar de residencia es hoy un predictor clave de la calidad de vida.





