El fantasma del hantavirus vuelve a golpear con fuerza a la región. Este lunes, la Dirección del Hospital Zonal de Bariloche confirmó el doloroso fallecimiento de una paciente de 45 años que se encontraba internada en estado crítico. Su deceso se produjo de manera drástica debido a una evolución desfavorable y fulminante de la enfermedad, la cual no pudo ser revertida a pesar de los máximos esfuerzos médicos y de la tecnología de alta complejidad empleada para salvarla.
La mujer permanecía alojada en la Unidad de Terapia Intensiva (UTI) bajo asistencia respiratoria mecánica. «Pese a los esfuerzos del equipo de salud de la UTI, tras un rápido deterioro de su estado de salud se confirmó su deceso», detallaron las autoridades del centro asistencial a través de un comunicado oficial, en el que además expresaron sus condolencias y acompañamiento a los allegados en este difícil momento.
La situación ha encendido el máximo nivel de alarma entre los epidemiólogos debido a un factor clave: un nexo familiar directo y secuencial. El diagnóstico de la víctima había sido confirmado apenas el pasado fin de semana, pero el dato que estremece a la comunidad es que se trataba de la esposa de un hombre que, aproximadamente 45 días atrás, también había estado internado en la localidad tras contraer el mismo virus, aunque él sí logró recuperarse y recibir el alta.
Ante esta dolorosa pérdida y la particularidad del caso, los equipos sanitarios locales y provinciales ratificaron que se encuentran implementando de forma estricta un operativo de vigilancia e investigación epidemiológica en la zona. Asimismo, las autoridades emitieron un llamado urgente a la población para extremar las medidas de prevención cotidianas, recordando que evitar el contacto con roedores silvestres y sus secreciones (orina, saliva y fecas) es la única barrera efectiva para frenar la transmisión de esta letal enfermedad.




