En una jornada marcada por la reflexión profunda y el paso del tiempo que no borra las huellas, la localidad de Trevelin conmemoró este 24 de marzo el 50° aniversario del inicio de la última dictadura militar. El Salón Central se transformó en el epicentro de un encuentro que logró unir a sobrevivientes, instituciones y nuevas generaciones bajo una misma premisa: sostener la memoria como un ejercicio cotidiano de responsabilidad social.
El acto, encabezado por el intendente Héctor Ingram, contó con una participación masiva de escuelas y organizaciones civiles. Uno de los pasajes más conmovedores de la mañana se vivió durante el minuto de silencio, que fue interrumpido por el eco de los nombres de los vecinos y vecinas desaparecidos de la región. Ese pase de lista simbólico devolvió la identidad y la historia local a un presente que se niega a olvidar.
La juventud tuvo un rol protagónico en esta conmemoración circular. Alumnos de la Escuela Secundaria N.º 705 compartieron trabajos realizados en las aulas, demostrando que el legado de la Red por la Identidad ha calado hondo en los estudiantes. Según se destacó durante las alocuciones, este compromiso juvenil es la garantía de que la memoria es un proceso vivo y en constante construcción, lejos de ser un simple dato en los libros de texto.
Durante su discurso, el intendente Ingram subrayó que defender la democracia es una tarea que no admite pausas y enfatizó que «hay dolores que no prescriben». En un momento de gran carga política y social, el mandatario recordó una deuda histórica que aún lastima a la comunidad local al expresar con firmeza que «Trevelin necesita saber dónde está Elvira Cayul», manteniendo vigente el reclamo por la verdad sobre su paradero.





