Mientras los equipos oficiales se veían desbordados por el doble terremoto que golpeó a Venezuela, los habitantes de la ciudad costera removieron los escombros con sus propias manos para rescatar a una beba. El norte del país vive sus horas más oscuras.
En medio de una de las peores tragedias que vivió Venezuela en más de un siglo, una imagen de puro instinto y solidaridad logró abrirse paso entre el dolor, la destrucción y la incertidumbre. En el estado La Guaira, una de las zonas más devastadas por los potentes terremotos del miércoles por la noche, una beba fue rescatada con vida de entre los escombros gracias al esfuerzo desesperado de la comunidad.
El dramático rescate ocurrió pocas horas después de los sismos y quedó registrado en un video que rápidamente se viralizó en las redes sociales. Las imágenes reflejan la urgencia del momento: ante la imposibilidad de que las fuerzas de seguridad y los bomberos cubrieran todos los puntos de colapso en simultáneo, un grupo de vecinos se organizó para excavar a pulmón. Removiendo pesados bloques de hormigón y restos de hierro con sus propias manos, los habitantes trabajaron a contrarreloj guiados por la esperanza. Contra todos los pronósticos, la pequeña sobrevivió al aplastamiento y, tras ser evaluada por médicos, se confirmó que milagrosamente no presenta heridas de gravedad.
La catástrofe que originó el colapso comenzó el miércoles a las 18:00, hora en que un terremoto de magnitud 7,2 sacudió el norte del país. Menos de un minuto después, la tierra volvió a crujir con un segundo movimiento todavía más violento, de magnitud 7,5. Según los datos difundidos por el Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS), se trata del sismo más intenso registrado en territorio venezolano desde el año 1900.
La Guaira —ciudad costera vecina a Caracas y sede del principal aeropuerto internacional del país— se transformó en el epicentro de las escenas de mayor dramatismo. A los derrumbes de edificios residenciales se sumaron graves daños en la infraestructura vial, episodios aislados de saqueos y la desesperación generalizada de cientos de familias que buscan a sus seres queridos en la oscuridad.
Lamentablemente, el heroísmo civil no siempre fue suficiente para ganarle al reloj. En la cercana localidad de Catia La Mar, una de las más golpeadas por la fuerza del hormigón, los vecinos intentaron durante horas liberar a otra nena atrapada con vida bajo una estructura colapsada. “¡Se necesita gente que venga a ayudar, militares, que vengan a ayudar! Si vienen la podemos sacar”, suplicó entre lágrimas Dani Rizo, un vecino de 48 años. Sin embargo, la ayuda especializada no llegó a tiempo y la menor falleció antes de que pudieran alcanzarla; su perro fue el único sobreviviente recuperado del lugar.
“Fue terrible. Todo, todo se desplomó. Estamos vivos, pero hay personas que están sufriendo porque tienen familiares atrapados y no los pueden sacar”, describió Yilsmaris Blanco, otra habitante de la zona. Mientras la noche avanza, las labores de búsqueda continúan de manera ininterrumpida entre las ruinas, con el recuerdo del milagro de la beba como el único motor para seguir cavando.





