Desde este lunes 11 y hasta el domingo 17 de agosto, las universidades nacionales de todo el país verán interrumpido el inicio del segundo cuatrimestre debido a un paro total de actividades convocado por docentes y trabajadores no docentes. La medida, bajo la consigna «basta de salarios por debajo de la línea de pobreza», exige la reapertura de paritarias, mejoras salariales y un incremento urgente de las partidas presupuestarias para el sector.
La protesta se desarrolla en un contexto de tensión: avanza en el Congreso un proyecto de ley para aumentar los fondos destinados a las casas de estudio, pero persiste el temor a un posible veto presidencial.
La Confederación Nacional de Docentes Universitarios Histórica (CONADU Histórica), a la que pertenece la Asociación de Docentes de la Universidad Nacional de la Patagonia San Juan Bosco, resolvió el pasado 5 de agosto un plan de lucha que se extenderá durante un mes. Tras la primera semana de paro, se continuará con ceses de 48 horas semanales —en días rotativos— desde el 18 de agosto hasta el 7 de septiembre. Además, la federación impulsará la realización de una Marcha Federal Universitaria en coordinación con toda la comunidad educativa, con fecha tentativa en la primera quincena de septiembre.
En su comunicado, la organización denuncia que desde la asunción de Javier Milei no se convocan paritarias y que la docencia universitaria y preuniversitaria atraviesa «el peor atraso salarial de la historia». También advierten sobre un profundo vaciamiento de las universidades, con unas 10.000 renuncias docentes, problemas para cubrir vacantes, crisis en las obras sociales, pérdida del poder adquisitivo de las jubilaciones y riesgo para la continuidad del ciclo lectivo 2025.
CONADU Histórica convocó a la más amplia unidad entre docentes, no docentes, estudiantes y la sociedad en general para «defender la universidad pública, el presupuesto y el salario», y articular acciones con otros sectores que se movilizan contra el ajuste y la pérdida de soberanía.





