En medio de los incendios forestales que afectan a la cordillera de Chubut, el ingeniero forestal Fernando Epele, exdirector nacional de Manejo del Fuego, brindó un detallado análisis a Radio del Sur 97.1 sobre el comportamiento del fuego, las causas de los focos y los factores que explican su rápida propagación.
Epele, con más de 40 años de trayectoria profesional y una década al frente del área nacional de Manejo del Fuego, señaló que la región atraviesa incendios de magnitud inédita. «Estamos hablando de incendios de grandes dimensiones, casi similares entre sí, que llegaron a rodear localidades y a quemar kilómetros y kilómetros de superficie», describió, al referirse a los focos que avanzaron desde El Hoyo hacia Epuyén, Cushamen y Cholila, y al incendio del Parque Nacional Los Alerces.
Según explicó, uno de los aspectos más relevantes de esta temporada es la combinación de causas humanas y naturales. «La principal causa de incendios sigue siendo la actividad humana, ya sea por negligencia o intencionalidad, aunque también hay causas naturales como los rayos», indicó. En ese sentido, precisó que el incendio de Puerto Patriada fue intencional, mientras que el del Parque Nacional Los Alerces se habría iniciado por la caída de un rayo el 29 de diciembre.
El especialista remarcó que las condiciones climáticas actuales potencian el avance del fuego. «Estamos atravesando un período extremadamente seco, sin invierno ni nieve, con un déficit hídrico que se arrastra desde hace varios años, y eso explica la intensidad y extensión de los incendios», afirmó. A esto se suman altas temperaturas, vientos fuertes y pulsos meteorológicos que reactivan los focos. «Cada vez que se presentan estas condiciones extremas, el incendio se comporta de manera explosiva», sostuvo.
Otro factor clave es el tipo de vegetación. Epele advirtió sobre el rol de los pinares implantados:
«Los pinos no son especies nativas, fueron introducidos por políticas productivas del Estado y hoy representan una enorme carga de combustible vegetal».
Según explicó, muchos de los sectores incendiados corresponden a regeneraciones densas de pino, sin manejo, lo que convierte al territorio en «un verdadero polvorín».
Además, alertó sobre la complejidad de la interfase urbano-rural. «Se quemaron viviendas que estaban rodeadas de bosques sin manejo; es un problema global, no exclusivo de Chubut, y llega un punto en el que no hay manejo que alcance frente a condiciones climáticas extremas», expresó, al tiempo que reconoció falencias estructurales y la dificultad de planificar en zonas con alta presión social por el acceso a la tierra.
Finalmente, Epele subrayó que, aunque existe conciencia en los distintos niveles del Estado, el control y manejo de estas áreas resulta costoso y complejo. «Después del fuego, los pinares se regeneran con mucha fuerza y controlar esa dinámica requiere inversiones enormes», concluyó, advirtiendo que, con al menos dos meses más de condiciones adversas por delante, el escenario sigue siendo de alta preocupación en toda la región cordillerana.





