Un jubilado británico de 84 años falleció como consecuencia de una serie de complicaciones derivadas de una cirugía para tratar un cáncer en el intestino delgado. Sin embargo, posteriormente se confirmó que el paciente nunca estuvo enfermo y que el diagnóstico fue un error.
Alan Soane recibió la noticia de un posible adenocarcinoma diferenciado en marzo de 2023, lo que llevó a la recomendación de una cirugía para ampliar sus probabilidades de vida. A pesar de ser informado sobre el riesgo de la operación, se procedió sin realizar una biopsia adicional para confirmar la enfermedad.
El forense Ian Potter concluyó que los médicos no contaron con un histopatólogo para confirmar el diagnóstico, lo que llevó a la muerte del paciente como resultado de complicaciones conocidas. El Hospital Royal London, donde se realizó la operación, emitió un comunicado expresando sus condolencias a la familia y amigos de Alan Soane, y comprometiéndose a aprender de este trágico caso para evitar que se repita.
El forense también expresó su preocupación por la falta de profesionales especializados en el área, señalando que pone a una proporción amplia de la población de pacientes en un riesgo significativo.





