Vicente Lourenzo, vocero de CAME, habló con Radio del Sur 97.1 sobre la caída interanual del 4,1% en las ventas minoristas de las pequeñas y medianas empresas que se registraron en noviembre.
El consumo en Argentina ha experimentado una tendencia a la baja durante los últimos siete meses, con una caída consecutiva respecto al mismo mes del año anterior. Si bien el acumulado anual es positivo debido a un incremento en las ventas a principios de 2025, el último mes de noviembre mostró un descenso generalizado en casi todos los sectores, a excepción de las farmacias.
Vicente Lorenzo, vocero de CAME en Capital Federal, destacó la preocupación por la caída en el sector de alimentos y bebidas. «El que realmente resalta por sobre los otros es la caída de alimentos y bebidas, que es de un 5,9%», afirmó Lourenzo. Esta cifra representa casi un 6% de descenso en este rubro.
Otros sectores también han sufrido importantes caídas en los últimos siete meses:
- Perfumería: 17%
- Bazar y decoración: 9,7%
En contraste, el sector farmacéutico fue el único que mantuvo cierta estabilidad, con un ligero aumento del 1,8%. Lourenzo explicó que esta situación sugiere que «la gente piensa en dejar de comprar alimentos que no son básicos, con tal de no dejar de comprar remedios».
En esa línea, el vocero aclaró que no se trata de una interrupción total en la compra de alimentos, sino de una priorización. «No es que deja de comprar alimentos, sino que descarta aquellos alimentos que pueden llegar a ser prescindibles», señaló. Ejemplos de estos productos prescindibles incluyen snacks o gaseosas de primeras marcas, mientras que la gente opta por consumir agua y destina sus recursos a alimentos esenciales como carne o leche.
Esta tendencia a la baja en alimentos y bebidas se debe a que «la gente no le está alcanzando para llegar a fin de mes y también en esto hace un recorte», según Lourenzo. La imposibilidad de sustituir medicamentos, a diferencia de otros productos, influye en las decisiones de consumo de las familias argentinas, que buscan «llegar a fin de mes cuando tiene sus ingresos congelados y sus gastos poco a poco siguen aumentando».
El vocero enfatizó que los «gastos o los costos fijos» están afectando significativamente el poder adquisitivo de la población, mencionando ejemplos como expensas, matrículas escolares, luz, agua, teléfono e internet.
Respecto a la sostenibilidad de esta situación, indicó que «la clave de todo va a ser el mantenimiento o no del empleo». Si bien algunos sectores como el energético, minero y financiero, así como los laboratorios, muestran ganancias, y los servicios públicos aumentan por encima de la inflación, la situación del empleo será determinante. «El problema es que, si en algún momento ese ingreso no aparece, se queda desempleado. Ahí es donde realmente empiezan los verdaderos problemas», concluyó.
En cuanto al paquete de medidas que el gobierno pretende tratar en sesiones extraordinarias, Lourenzo mencionó que el proyecto más relevante es el presentado por el gobierno, que es «muy extenso» y está siendo analizado por los técnicos de la CAME para fijar una posición.
Sobre la propuesta de un nuevo blanqueo fiscal, el vocero se mostró cauto, afirmando que «sería futurología» predecir su éxito, especialmente después de un blanqueo «muy generoso» hace dos años.





