El fantasma de la crisis financiera global y la altísima dependencia de los recursos externos tienen en vilo al interior de Chubut. En una cruda radiografía de la realidad económica de su localidad, el intendente de Gualjaina, Marcelo Limarieri, confesó vivir «con un nudo en la garganta» debido a la volatilidad del mercado internacional. La advertencia fue tajante: un eventual acuerdo geopolítico entre Estados Unidos e Irán que destrabe el estrecho de Ormuz podría desplomar el precio del barril de crudo, dejando al municipio sin recursos básicos para afrontar sus obligaciones salariales.
La trampa de la baja recaudación: «Dependemos de las regalías»
A diferencia de las grandes urbes, Gualjaina padece una estructura fiscal donde la recaudación propia es prácticamente nula. Esta condición convierte a las regalías petroleras y a la coparticipación en el único motor para sostener la administración pública.
«Si cae el precio internacional del petróleo, no tendremos ni monedas para contar; caso contrario no podríamos afrontar las masas salariales», graficó con crudeza el jefe comunal.
Aunque Limarieri sacó pecho por la disciplina fiscal de los intendentes de la región —destacando que mantienen sus cuentas ordenadas y han evitado el pago escalonado de haberes—, reconoció que el panorama provincial que lidera el gobernador Ignacio Torres es sumamente complejo debido a la retracción de los ingresos generales.
Tijera obligada: recortes que duelen en la educación
La falta de oxígeno financiero ya obligó al Ejecutivo municipal a pasar la escoba por el presupuesto de gastos. La medida más dolorosa impactó directamente en el futuro de los jóvenes de la localidad: el municipio debió dar de baja el pago de los alquileres que costeaba en Esquel para que estudiantes de Gualjaina pudieran cursar carreras terciarias.
Para evitar dejarlos a la deriva, Limarieri implementó un plan de contingencia:
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Se suspendió el pago directo de las viviendas en Esquel.
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Se transformó la asistencia en becas económicas para 12 estudiantes.
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Cada alumno ahora autogestiona su estadía con dicho aporte, bajo la premisa oficial de que «la educación es una inversión, no un gasto».
Entre la sequía histórica y la sintonía fina con Provincia
El combo de preocupaciones para Gualjaina no es solo económico; la crisis climática también golpea con fuerza. El intendente alertó sobre un proceso de desertificación alarmante en la meseta y registrar los caudales de ríos más bajos de la historia. El panorama pluvial es desolador: de un promedio anual de 180 milímetros de lluvia, el año pasado apenas se registraron 36 milímetros.
En el plano político, Limarieri reveló que no mantiene diálogo directo con el gobernador Torres desde diciembre pasado, aunque aclaró que la relación institucional con las segundas líneas es óptima. Celebró especialmente la designación de Víctor Candia en Asuntos Municipales: «Es alguien del interior, accesible, que sabe lo que es vivir alejado de los centros urbanos, a veces sin leña y con cortes de luz».
Armado político con la mira en el futuro electoral
Con el tablero político moviéndose discretamente y ante el escenario de un posible adelantamiento de los comicios provinciales, Limarieri confirmó dónde juega sus fichas. El mandatario municipal se encuentra trabajando activamente en el espacio de Juan Pablo Luque, enfocándose en el diseño de una plataforma de gobierno de cara al año electoral.
«Estamos haciendo un trabajo planificado y serio, sin fanatismos y sin posturas ‘anti’. El objetivo es proyectar una provincia a corto, mediano y largo plazo, uniendo la costa, la cordillera y la meseta», concluyó.
Diario Jornada





