Salvador Femenía, vocero de CAME, habló con Radio del Sur 97.1 y ha manifestado la preocupación de la entidad ante el proyecto de modernización laboral que impulsa el gobierno, así como por la difícil situación económica que atraviesan las pequeñas y medianas empresas (PYMES) en Argentina.
El vocero señaló que CAME aún no tiene claridad sobre el contenido exacto de la reforma laboral, ya que «hay tantos trascendidos que no le podemos dar entidad». Sin embargo, expresó un temor fundamental: «Que tengamos una reforma laboral para las grandes empresas, que califican para el RIGI, para decirlo de otra manera; y no para la PYME, que tiene pocos trabajadores y que no están tomando por el riesgo que significa, tener que despedir e inmediatamente convivir con la industria del juicio, que puede poner hasta en propio peligro la existencia de la empresa».
CAME enfatiza que no busca ir en contra de los derechos de los trabajadores, sino que aspira a una mayor previsibilidad en las relaciones laborales, con causas de despido bien definidas y la mitigación de los costos derivados de juicios laborales. Al respecto, Femenía destacó la necesidad de «ponerle un tope o un índice conocido a cómo se va a ajustar, y no cuestiones que no tienen nada que ver con la realidad». También criticó la «industria del juicio», donde «muchas veces el que se lleva la parte del león no es el trabajador».
Otro punto de preocupación para CAME es el congelamiento del mínimo no imponible para el pago del formulario 931 (aportes patronales) establecido por la ley 27541, que quedó en 7003,68 pesos a diciembre de 2019. Femenia considera que una actualización de esta cifra sería «un alivio en el costo final de este pago».
Respecto a la situación económica, CAME ha registrado «6 meses consecutivos de baja de actividad» en el consumo minorista. Femenia atribuye esta situación a la incertidumbre política y económica, y al hecho de que «el que tenía un poco más de dinero y el que podía mover un poquito el amperímetro más allá de lo básico que consume la gente asalariada, evidentemente se estuvo refugiando en el dólar».
Asimismo, enfatizó que aboga por una «modernización laboral» y una «discusión sensata donde todos los sectores sean escuchados», así como por una reforma tributaria que logre «que la recaudación sea más eficiente con mejores impuestos y con menor presión impositiva». Y concluyó que «no veo cómo bajar impuestos si no se mejora la recaudación a través de mayor actividad».
Finalmente, sobre las tasas de interés, Femenía cree que «hay un sendero de baja la tasa» y que una tasa razonable debería estar «abajo del 30%» nominal anual, idealmente «un poquito negativo» en relación con la inflación.





