Konstantin Rudnev, sindicado como cabecilla de una supuesta secta de origen ruso con operaciones en la Patagonia, realizó una serie de reclamos desde su lugar de detención en la Unidad 6 del Servicio Penitenciario Federal en Rawson.
A través de su abogado defensor, Rudnev presentó un recurso de hábeas corpus con el objetivo de mejorar las condiciones en las que se encuentra alojado. Entre sus principales pedidos, se solicitó atención médica inmediata debido al estado delicado de su salud, un cambio en la dieta alimentaria por presuntos efectos adversos, y provisión de ropa de abrigo ante las bajas temperaturas.
Además, el defensor legal requirió que se le asigne un traductor, dado que el acusado no entiende español, lo que dificulta su comprensión de las decisiones judiciales y las instrucciones del Juzgado.
El letrado también alertó sobre un deterioro emocional en su cliente, que —según indicó— estaría vinculado al aislamiento y a la falta de contacto con su pareja, factores que estarían afectando su estabilidad psicológica.
El caso de Rudnev continúa generando repercusión tanto a nivel local como internacional, mientras la Justicia avanza con la investigación sobre la presunta red que operaba en Bariloche.





