Más de la mitad de los estudiantes chubutenses de tercer grado no logra una comprensión lectora acorde a su edad, según los resultados de las Pruebas Aprender 2024. El informe, presentado por el Ministerio de Capital Humano durante el Congreso Nacional de Alfabetización, reflejó una situación preocupante tanto a nivel nacional como en la región patagónica.
El operativo de evaluación, realizado el 20 de noviembre pasado, alcanzó a más de 91 mil alumnos de escuelas primarias de gestión estatal y privada en todo el país. En Chubut, apenas el 49,9% de los estudiantes evaluados logró ubicarse en los niveles de desempeño lector considerados adecuados para tercer grado, lo que implica que más de la mitad no comprende correctamente lo que lee al finalizar el primer ciclo de la primaria.
A nivel patagónico, los resultados también fueron bajos: en Neuquén solo el 35,8% de los estudiantes alcanzó el nivel lector esperado; en Río Negro, el 44,8%; y en Santa Cruz, el 47,2%, todos por debajo del promedio nacional del 45%.
Desigualdades marcadas por el tipo de escuela y el entorno socioeconómico
El informe pone de relieve brechas significativas. Mientras que el 62% de los estudiantes de escuelas privadas logra el nivel lector esperado, solo el 40% de quienes asisten a instituciones estatales lo alcanza. Además, uno de cada tres alumnos del sector público presenta un rezago en lectura, una cifra que se reduce notablemente en el ámbito privado.
El nivel socioeconómico también influye de forma determinante: el 66,8% de los alumnos de sectores altos demuestra una comprensión lectora adecuada, frente a un 51% en clase media y menos del 40% entre estudiantes de clases bajas y medias bajas. Entre los sectores más desfavorecidos, el 44% de los niños se encuentra rezagado en lectura, mientras que ese porcentaje cae al 12,6% en los más favorecidos.
Una prueba renovada para una mirada más precisa
Esta edición de la Prueba Aprender incorporó mejoras metodológicas y nuevos ítems, permitiendo evaluar desde el reconocimiento básico de palabras hasta la interpretación de textos complejos. Los resultados se clasificaron en seis niveles. Solo los niveles 4 y 5, que agrupan al 45% de los estudiantes, cumplen con las expectativas lectoras para tercer grado. De ellos, el 26,4% comprende textos complejos de manera literal e inferencial, y el 18,7% puede hacer inferencias más profundas. En el extremo opuesto, un 30,5% se ubica en niveles muy bajos, sin lograr comprender siquiera oraciones sencillas.
Fuera del aula: hábitos, dispositivos y acceso a libros
El contexto familiar también pesa. La mitad de los alumnos no lee en su tiempo libre y el 80% prefiere mirar videos cortos en redes sociales. Aunque el 76% de las aulas estatales cuenta con bibliotecas, el 59% de los estudiantes tiene menos de 20 libros en casa. A pesar de que el acompañamiento familiar es alto (78,1%), es más frecuente y activo en el sector privado. Paradójicamente, en las escuelas públicas se registra un mayor hábito de lectura por parte de los padres (36,5%), lo que podría paliar, en parte, la falta de materiales en el hogar.
Otro factor que incide es el acceso a la tecnología. El 83% de los estudiantes tiene acceso a un celular y más de la mitad posee uno propio. El informe advierte que estos dispositivos pueden distraer y dificultar el desarrollo de una lectura sostenida.
Un panorama desigual a nivel nacional
Los resultados muestran grandes disparidades entre provincias. Formosa lidera con un 63,6% de estudiantes en niveles adecuados, seguida por Córdoba (58,8%) y la Ciudad de Buenos Aires (55,5%). Chubut se encuentra cerca del promedio, con un 49,9%, mientras que Neuquén, San Juan, Misiones y Chaco figuran entre los distritos con peores resultados.
Desde el Ministerio de Capital Humano destacaron que esta nueva edición de la prueba permitirá diseñar políticas públicas más específicas. Se impulsarán planes provinciales enfocados en mejorar la alfabetización desde los primeros años escolares.
Para Chubut y sus provincias vecinas, el desafío es claro: asegurar que todos los niños comprendan lo que leen al finalizar el primer ciclo. Sin ese punto de partida, el resto del recorrido educativo se torna incierto.





