¿Por qué seguimos creyendo? Tal vez deberíamos hacer como el padre del Racionalismo, René Descartes: decide aislarse del mundo y cuestionar sistemáticamente todas las creencias, opiniones y verdades que había tomado como ciertas.
De esta manera, el filósofo se propone examinar a través de una «duda metódica» todo lo que sabíamos hasta ese momento.
Planteaba que la verdad es a través de la autoconciencia y no desde la percepción de los sentidos como estaba establecido. Nace el Racionalismo por que no cree en los sentidos.
Si introducimos un palo dentro del agua, este parece partirse; pero nuestra vista es engañada por el efecto que ocasiona la luz a través del agua. Aquí, el sentido de la vista engaña y entonces el sentido no pueda hacer que eso sea verdad, busca la verdad a través de la duda.
Por otra parte, si nos vamos al inicio de la cultura occidental y leemos lo que Platón entendía por la economía y el dinero en la República, nos encontramos con la idea de que el origen de las polis está relacionado, de manera forzosa, con la economía.
Una persona sola y aislada no puede abastecerse por sí misma para vivir, necesita alimentarse, vestirse y una vivienda que se genera a través del intercambio, sino, sería un Dios y no una persona. También, planteaba que el comercio y la división del trabajo es lo que asegura el buen gobierno, la estabilidad y la justicia en la Polis.
El dinero para Platón es una intervención humana orientada a solucionar aquello para lo que fue destinado: el intercambio de productos para satisfacer las necesidades. Entendió que el comercio no podía regularse a sí mismo, intervino la moneda y no permitió la recolección de intereses para evitar obtener dinero mediante el dinero, esto podría traer conflictos en la Polis, incluso guerras.
¿Por qué seguimos creyendo? Tal vez el avance tecnológico, las redes sociales, la falta de aprendizaje, la no lectura, el bombardeo de información sin sustento, nos ha hecho perder el sentido crítico como seres humanos y como conjunto de una sociedad alienada por la mega información.
Nos encontramos en un nuevo año electoral y todo comienza igual que cada cuatro años, empezamos a abrigar las esperanzas sobre el próximo presidente pensando que nos va a traer esa mejoría que tanto deseamos los argentinos, y ahí es donde todo vuelve a ser igual.
Verdad que nos golpea diariamente, la pobreza en el año 1955 era del 5% hoy después de todo tipo de gobiernos es del 52%, la inflación hace estragos en el poder adquisitivo de la gente, los asalariados son los que más sufren.
Seguimos confiando y dando crédito a los que nos han llevado a esta situación, para ser claros y que nadie se sienta afuera.
Solo miremos esto últimos 40 años de democracia sintéticamente. Alfonsín, padre de la democracia, institucionalizo la pobreza a través de la caja PAN, ahí la Argentina empezó a hacer que la pobreza una cuestión endémica.
Menen nos privatizó, dejó un 25 % de la clase trabajadora en la calle.
De la Rúa siguió con la convertibilidad y nos hizo estallar por los aires.
Crisis institucional, siete presidentes y llega Duhalde, obtuvo el poder para equilibrar cuentas públicas y también dijo en su discurso: ‘’el que deposito dólares recibirá dólares…’’ nos dieron pesos más CER.
Llegó Néstor Kirchner y crecimos en lo económico, pero comenzó la lucha por el poder absoluto nace la grieta. Luego Cristina, estancó la economía, generó la fiesta de subsidios e hizo de la grieta la lucha del poder absoluto, casi un absolutismo.
Macri, nos prometió el cambio, habló de pobreza cero, sacar el flagelo de la inflación, como algo muy sencillo y que pasó, nos endeudó a 100 años, dejó a miles de argentinos afuera de sistema. Más pobreza, más inflación.
Alberto nos habló de la esperanza del trabajo para la gente, disminuir la pobreza, erradicar la inflación. Llego la pandemia, nos encerró siete meses y destruyó económicamente al país.
Después de 40 años, Argentina tiene una inflación del 95 %, la pobreza llega al 52 %, el Riesgo País a más de 1800 puntos, sin crédito externo y abuso del crédito interno por el gobierno fiesta de Leliqs.
Todos en estos cuarenta años son responsables del hambre de 17 millones de argentinos, y la falta de esperanza de los argentinos.
Entonces yo propongo, si dudamos de todo, veamos nuestra realidad: baja calidad institucional, sindicalistas ricos y obreros pobres, políticos que entienden que la política es en beneficio propio y no de la comunidad. Poder judicial lejos de las necesidades de la sociedad. Nunca hicieron autocritica, ni cuando fueron parte de la dictadura. No hay peor justicia que la que llega tarde.
Esto es una es una percepción sensorial, como planteaba Descartes, no es la vista que nos engaña con el palo en el agua. No, es una realidad abrumadora.
Entonces volvamos a las fuentes, cuando escuchamos a un presidente decir que la inflación es autogenerada, una oposición que habla sin hacerse cargo de su gestión, sindicalistas, dirigentes sociales administrando la pobreza, jueces de dudosa imparcialidad.
Hagamos como Descartes, no creamos, duda metódica, dudemos de todo.
Regresemos a las fuentes para empezar a creer, según Descartes se puede creer en la autoconciencia, en el pensamiento. Si Descartes dudo de los sentidos que lo engañaban y dijo:
“He descubierto que los sentidos nos engañan de vez en cuando y es prudente no confiar nunca en aquellos que nos han engañado, aunque solo haya sido por una sola vez».
¿Por qué seguir creyendo cuando nos han engañado más de una vez y no fueron los sentidos sino los dirigentes que nos engañaron para obtener el poder?
Por eso la solución no es que se vayan todos, es dudar, porque si dudamos de todo es que estamos pensando, que es lo único que no dudamos, por ello PIENSO LUEGO EXISTO.
Ricardo Murcia






3 comentarios en “Pienso luego elijo”
Murcia Ud es un anacoreta. Próxima disertación en la Jamonería es a su cargo.
Murcia Ud es un anacoreta. Próxima disertación en la Jamonería es a su cargo. Si Descartes viviera sería gorila.
La duda Cartesiana como método radical es un ejercicio indudable de pensamiento, que puede ser perturbador en la medida que nos saca de la tranquilidad de algunas certezas pero es verdad que promueve la posibilidad de revisar, decidir y elegir de un modo comprometido y maduro.