A casi cien días del deslizamiento del Cerro Hermitte, vecinos del barrio Los Tilos continúan reclamando respuestas concretas por parte de las autoridades. Sin gas, con viviendas dañadas y en medio de nuevas alertas meteorológicas, aseguran que la situación sigue siendo crítica y denuncian sentirse «abandonados».
En diálogo con Radio del Sur 97.1, la vecina Patricia Totaro relató la angustiante situación que atraviesan varias familias del sector, muchas de las cuales tuvieron que abandonar sus hogares por el deterioro de las viviendas y la falta de servicios.
«La verdad es que hoy el barrio está semidesierto. Yo soy una de las personas que fue desplazada porque mi casa no está habitable», expresó Totaro, quien contó que debió mudarse a pocas cuadras de su vivienda original.
La vecina explicó que las lluvias de los últimos días volvieron a generar preocupación debido a obras inconclusas y pozos abiertos que provocan filtraciones en distintos terrenos. «Hay pozos abiertos que hacen que se infiltre agua y le entre humedad a las viviendas por las paredes y por el piso», señaló.
Además, cuestionó la falta de respuestas oficiales y aseguró que, pese a los anuncios realizados tras el deslizamiento, los vecinos aún no cuentan con soluciones concretas.
«Se anunciaron muchas obras y muchos estudios, pero nosotros no tenemos nada de nada», afirmó.
Totaro indicó que en Los Tilos todavía no se realizaron auditorías definitivas sobre el estado de las viviendas afectadas y que muchas familias desconocen si podrán volver a habitar sus casas.
«Ni siquiera tenemos un informe formal que diga que nuestras casas son inhabitables», reclamó la vecina, quien explicó que las primeras evaluaciones fueron informales y nunca quedaron asentadas por escrito.
En su caso particular, relató que los problemas estructurales comenzaron semanas antes del derrumbe registrado en enero.
«En diciembre ya sentíamos movimientos. Después empezaron las fisuras, se levantó el hormigón de la calle y se desplazaron paredes y cañerías», recordó.
También describió cómo la estructura de su vivienda comenzó a deformarse debido al movimiento del terreno. «La parte más vieja de la casa se empezó a desgajar y la casa del vecino prácticamente se venía contra la mía», detalló.
La falta de gas es otro de los reclamos que mantienen los habitantes del sector. Según explicó Totaro, el barrio depende de una red vinculada a la zona del Marquesado y hasta el momento no hubo avances para restablecer el servicio.
«Es como un teléfono descompuesto: Camuzzi deriva el problema al Municipio y el Municipio no se hace cargo», cuestionó.
La vecina también relató las dificultades económicas que atraviesan muchas familias que continúan pagando créditos hipotecarios por viviendas que hoy no pueden habitar.
«Estamos pagando créditos de casas que están semidestruidas», expresó, y agregó que muchos vecinos debieron afrontar mudanzas, alquileres y pérdidas materiales con recursos propios.
En ese contexto, sostuvo que las ayudas económicas resultan insuficientes y lamentó la falta de definiciones oficiales sobre el futuro de los vecinos afectados.
«Pasaron cien días y nosotros seguimos sin respuestas, sin obras y sin informes. Nos sentimos totalmente abandonados», concluyó.




