El Ministerio de Salud y el Consejo Profesional de Médicos Veterinarios confirmaron decenas de casos humanos y felinos, impulsados principalmente por el hongo Sporothrix brasiliensis. Advierten sobre el riesgo de transmisión por contacto con gatos infectados y piden extremar los cuidados.
Una nueva alerta sanitaria comenzó a ganar terreno en el país tras confirmarse un incremento sostenido en los contagios de esporotricosis, una micosis de fuerte impacto zoonótico. De acuerdo con una Circular Epidemiológica oficial del Ministerio de Salud de la Nación, desde 2019 se registraron 52 casos en humanos y 18 en felinos, con un claro epicentro concentrado en la provincia de Buenos Aires, la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA) y Misiones.
Pese a que desde la cartera sanitaria aclararon que «no existe una alerta epidemiológica» formal, las autoridades y los profesionales veterinarios llamaron a redoblar de inmediato las tareas de vigilancia y prevención, advirtiendo sobre un brote con afectación simultánea en personas y animales dentro del Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA).
Cómo actúa la infección y cuáles son los síntomas
La enfermedad es provocada por hongos del género Sporothrix, siendo la especie Sporothrix brasiliensis la más virulenta y de mayor propagación urbana. Los gatos domésticos operan como el principal reservorio y vector de contagio, aunque la patología también puede afectar a perros y otros mamíferos.
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En humanos: La manifestación más común es la forma linfocutánea (70% de los reportes), la cual inicia con una pápula o nódulo subcutáneo que tiende a ulcerarse y comprometer los ganglios linfáticos. El período de incubación oscila entre los 7 y 70 días posteriores al contacto con el animal enfermo.
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En felinos: Predomina la presentación cutánea ulcerativa multifocal, caracterizada por múltiples nódulos y lesiones costrosas localizadas fundamentalmente en la cabeza, la nariz y las extremidades. Su período de incubación va de los 13 a los 90 días.
Frente a la sospecha clínica, los especialistas indican tratamientos con itraconazol o anfotericina B en personas, mientras que en animales se combina el uso de itraconazol y yoduro de potasio, alcanzando tasas de curación de hasta el 98% siempre y cuando se sostengan en el tiempo. La circular advierte que los tratamientos interrumpidos suelen derivar en recaídas complejas acompañadas de cuadros respiratorios.
Radiografía epidemiológica y medidas de bioseguridad
Los datos oficiales marcan que, entre 2019 y mediados de 2026, se validaron 31 casos humanos confirmados (liderados por Buenos Aires con 14 y Misiones con 8, además de registros en Santa Cruz, Corrientes, Santa Fe, Entre Ríos y Chubut). En el plano veterinario, desde la incorporación de la patología al Sistema Nacional de Vigilancia de la Salud (SNVS) en 2024, se notificaron 18 casos felinos, destacándose el brote detectado en el AMBA.
Ante este panorama, el Consejo Profesional de Médicos Veterinarios (CPMV) difundió directrices estrictas de bioseguridad para el manejo de animales infectados:
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Uso de protección: Utilizar guantes dobles, barbijos y protección ocular al manipular a un gato enfermo.
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Aislamiento y desinfección: Mantener al animal aislado y realizar una limpieza diaria de su entorno utilizando hipoclorito de sodio.
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Control y prevención: Fomentar la tenencia responsable, la castración quirúrgica y los controles veterinarios periódicos. Asimismo, ante el deceso del animal, se aconseja la cremación para neutralizar la reinoculación ambiental del hongo.





