Braian Morales, condenado por intentar agredir sexualmente a su suegra, violó la prohibición judicial desde su celda en Puerto Madryn usando Facebook, escalando el ataque a violencia digital; la Fiscalía allanó el penal y prepara una condena adicional.
Un escándalo que revela la aterradora impunidad de la delincuencia detrás de las rejas sacude a Puerto Madryn. Braian Morales (33 años), quien actualmente cumple una condena de 4 años en el Instituto Penitenciario Provincial (IPP) por el intento de abuso sexual contra su suegra en 2022, ha sido descubierto continuando su ataque desde la prisión.
El interno, desafiando una estricta prohibición judicial de acercamiento y comunicación, utilizó la red social Facebook para contactar a su suegra y a su hija.
Acoso desde la celda y escándalo digital
La Fiscalía de Puerto Madryn intervino de inmediato al confirmar que Morales no solo insistió en el contacto, sino que llegó a enviarles fotografías de carácter íntimo a las víctimas. Es decir, un condenado por intento de abuso usó la tecnología para escalar su violencia sexual y psicológica, burlando el sistema penitenciario.
Ante esta flagrante violación de las restricciones vigentes, la Fiscalía no perdió tiempo y abrió una nueva causa penal contra Morales por el delito de Desobediencia.
Pero el caso es más grave aún: el equipo fiscal está analizando la conducta como un posible hecho de Violencia Digital, en consonancia con la reciente «Ley Olimpia», que reconoce el ataque a la mujer a través de entornos digitales. Esta maniobra demuestra la alarmante facilidad con la que los internos acceden a dispositivos prohibidos para continuar el ciclo de agresión.
Como medida contundente, y para desarticular este canal de comunicación ilegal, la Fiscalía ordenó un allanamiento de urgencia en el IPP, logrando el secuestro de teléfonos celulares en poder de los reclusos.
De recibir una nueva condena, Braian Morales sumará la pena a su historial, quedando expuesta la imperiosa necesidad de revisar los controles de seguridad y tecnología dentro de los penales para proteger a las víctimas de crímenes sexuales de este tipo de violencia a distancia.





