Lourdes Quelincoy convive con graves filtraciones y riesgo estructural en su vivienda de la calle La Pinta. Inscripta en el IPV desde hace más de 15 años sin respuestas, apela a la solidaridad de la comunidad y a la asistencia estatal para reparar el techo o conseguir empleo.
Una vecina del barrio La Floresta atraviesa una realidad extrema junto a su familia y decidió visibilizar su pedido de auxilio ante el peligro inminente en el que se encuentra su vivienda. Se trata de Lourdes Quelincoy, quien reside en un inmueble ubicado en la calle La Pinta 2930, donde convive con sus hijas —una de ellas con discapacidad— y su nieta de un año y medio.
Según relató, los inconvenientes con las filtraciones y la humedad comenzaron el año pasado, pero con el transcurso del tiempo la situación estructural empeoró de forma drástica hasta alcanzar un nivel de riesgo de derrumbe. «Cuando se larga la lluvia me agarro a mis hijas y a mi nieta y me voy hasta que pase. Ni siquiera nylon le puedo poner», expresó con angustia al describir los momentos de zozobra que padece cada vez que se registran precipitaciones.
Falta de respuestas estatales y espera en el IPV
Ante este escenario, la vecina realizó diversas gestiones y presentaciones de notas tanto en el municipio como en la vecinal del sector, donde especialistas y allegados que acudieron a constatar el estado del lugar le confirmaron la gravedad del techo. Sin embargo, lamentó que hasta el momento no ha recibido ninguna solución efectiva: «Yo no pido que me hagan todo. Hasta ahora no he tenido respuesta ni siquiera por el nylon», afirmó.
A esta problemática habitacional se suma una larga espera de más de 15 años inscripta en el Instituto Provincial de la Vivienda (IPV). Si bien asegura mantener toda la documentación y los datos actualizados de manera periódica, jamás recibió un llamado para acceder a un hogar propio, sumado a que la casa actual forma parte de una sucesión con deudas pendientes y carece de suministro de gas natural.
Pérdidas materiales y pedido de colaboración
El ingreso de agua y la humedad constante provocaron la pérdida de elementos indispensables para afrontar los meses de bajas temperaturas, como frazadas y pertenencias personales. Por este motivo, además de requerir materiales de construcción o nylon para acondicionar la estructura, la familia necesita ropa, calzado y abrigo.
Frente a la falta de ingresos fijos —tras dejar de percibir un plan social—, Lourdes busca alternativas laborales de medio tiempo para sostener a su hogar. Con experiencia previa en limpieza, cocina y tareas en comedores, además de su labor histórica en ferias como la Cooperativa y La Saladita, se mostró dispuesta a trabajar: «Lo único que quiero es tener un techo seguro para mis hijas», manifestó.
Aquellas personas e instituciones que deseen colaborar con materiales, abrigo, mercadería o mediante una oportunidad laboral, pueden comunicarse directamente con Lourdes al teléfono 2974 366646.
Fuente: El Comodorense





