En diálogo con Radio del Sur 97.1, el licenciado en Ciencias Políticas y doctor en Relaciones Internacionales, Said Chaya, analizó la escalada bélica en Medio Oriente y advirtió que el escenario global atraviesa un momento de extrema fragilidad.
Chaya, director del Núcleo de Estudios de Medio Oriente de la Universidad Austral, sostuvo que el conflicto «se está complejizando y está empeorando con cada hora que pasa», y alertó que, salvo una intervención diplomática de último momento, «estamos yendo a días mucho más terribles que los que vimos».
Irán, aislado en la región
El especialista señaló que, a diferencia de otras etapas del siglo XX, hoy no existe un frente árabe homogéneo.
«Irán se ha ido aislando de sus vecinos desde hace décadas. El último esfuerzo por recomponer relaciones fue en 2023, con la mediación de China entre Arabia Saudita e Irán, pero la guerra en Gaza volvió a tensar todo», explicó.
Si bien reconoció que la vinculación entre Teherán y grupos como Hezbollah «es pública y notoria», también afirmó que la capacidad operativa de esos actores «es hoy mucho menor que antes de la guerra de Gaza».
Sobre los objetivos estratégicos, Chaya fue contundente: «Irán sostiene que es una guerra existencial. Su objetivo es preservar el régimen. El de sus adversarios es el cambio de régimen». En ese sentido, interpretó que cuando Estados Unidos habla de cambio de régimen «está planteando la remoción de los valores de la revolución islámica y su reemplazo por un gobierno afín».
Europa, entre la prudencia y la debilidad
Consultado sobre la posición de los líderes europeos, el analista consideró que el continente busca mantenerse al margen, aunque enfrenta un dilema estructural.
«Europa quiere permanecer al margen, pero está sola en un contexto en el que Estados Unidos ya no actúa como antes. Esto es una alarma sobre la necesidad de construir su propio sistema de defensa», indicó.
Incluso puso en duda la vigencia de la OTAN en el actual contexto internacional: «Quizá este sea el momento de dejarla en ‘hold’ mientras dure la presidencia de Trump».
La política exterior argentina
En relación con la postura del presidente Javier Milei, alineada con Estados Unidos e Israel, Chaya consideró que se trata de un giro legítimo, ya que fue planteado en campaña. Sin embargo, cuestionó sus efectos.
«El alineamiento automático con Estados Unidos no es un escenario positivo para la Argentina», afirmó.
Y agregó: «Nos quita ese rol que históricamente tuvimos de mediadores, de mantener cierta distancia para poder hacer negocios con todos y evitar divisiones internas en un país con importantes comunidades árabe y judía».
Para el especialista, la tradicional postura argentina hacia Medio Oriente —sostenida por gobiernos de distintos signos políticos durante décadas— «ya no existe», y su abandono podría traer «más perjuicios que beneficios».
¿Fin del derecho internacional?
Chaya también fue crítico respecto del estado actual del orden global. «El derecho internacional público está en Disneylandia», ironizó, al considerar que desde la guerra en Ucrania quedó en evidencia la falta de una entidad con poder real para imponer reglas.
«La ONU refleja un balance de poder de hace 70 años y no hay voluntad de reforma. Estamos en un momento de garrote», sostuvo.
En una comparación histórica, afirmó que el clima internacional actual se asemeja al período previo a la Primera Guerra Mundial. «Estamos en una etapa similar a la de 1880 o 1890, con potencias que hacen valer su peso en función del armamento y las alianzas. En algún momento el sistema internacional va a tener que parir un nuevo orden, porque no se puede vivir así para siempre».
Finalmente, advirtió que Europa enfrenta un desafío urgente:
«Si fuera Europa, pondría en marcha cuanto antes un sistema propio de defensa. Estados Unidos se ha retirado y Rusia amenaza desde el este. No se preocuparon lo suficiente por su seguridad y ahora están pagando las consecuencias».





