En diálogo con Radio del Sur 97.1, el secretario general del Sindicato de Trabajadores de la Industria de la Alimentación (STIA), Sergio Escalante, expresó su rechazo a la reforma laboral que obtuvo media sanción en el Senado y anticipó que el movimiento obrero continuará dando la discusión en Diputados y, de ser necesario, en la Justicia.
Luego de que la Cámara Alta aprobara la reforma laboral por 42 votos contra 30, el dirigente sindical sostuvo que la iniciativa «no tiene nada de modernización» y consideró que implicará una mayor precarización de los trabajadores.
«Lo único que va a hacer es instalar una desigualdad estructural, al estilo del modelo peruano que algunos ponen como ejemplo. Eso significa más trabajadores informales, sin derechos, y una sociedad enfocada únicamente en la extracción de materia prima y la especulación financiera», afirmó Escalante.
El titular del STIA —sindicato históricamente conducido por Rodolfo Daer, integrante de la CGT nacional— explicó que la decisión de realizar una movilización y no un paro general respondió al análisis del clima interno en los lugares de trabajo.
«El paro nace de abajo hacia arriba. No se decide solo en una mesa. Se evalúa lo que sienten los trabajadores en las fábricas. Y hoy no había humor en las bases para una medida de fuerza de ese tipo», señaló. En ese sentido, remarcó que «el delegado o el congresal suele tener un espíritu más combativo, pero eso no necesariamente se reflejaba en el conjunto de los trabajadores».
Escalante también apuntó contra lo que definió como una campaña de desprestigio hacia el movimiento obrero. «Los grandes medios de comunicación atacan al movimiento obrero porque están en manos de los poderosos, que son los que quieren que salga esta ley. Eso hace mella en la sociedad y en sectores que no se sienten alcanzados por la reforma, pero están equivocados: esto va a afectar a toda la sociedad», sostuvo.
Respecto al tratamiento que resta en la Cámara de Diputados, el dirigente fue claro:
«Vamos a seguir discutiendo con cada diputado y, si es necesario, también en el plano judicial, porque hay artículos que son plenamente inconstitucionales».
Autocrítica y debate político
El secretario general también realizó una autocrítica sobre el rol del peronismo en los últimos años. «Gran parte de la fragilidad que tenemos hoy es responsabilidad de dirigentes que no estuvieron a la altura cuando gobernaron o cuando fueron oposición. No fuimos opción para la sociedad», admitió.
En cuanto a la necesidad de actualizar la legislación laboral vigente desde 1974, el dirigente reconoció que el debate es válido, pero cuestionó el enfoque del proyecto actual. «Nosotros planteamos modernización en paritarias, pero esto no es modernizar, es precarizar», afirmó.
Uno de los puntos que mencionó fue la situación de los trabajadores de plataformas digitales. Según explicó, la reforma los encuadra como trabajadores independientes, lo que —a su entender— consolida su precarización.
«Legaliza una situación que los deja sin posibilidad de reclamar nada. Si alguien vende su fuerza de trabajo para que otro gane dinero, tiene que haber derechos y una discusión distributiva», remarcó.
Finalmente, Escalante reiteró que el sindicalismo continuará dando la discusión en el Congreso y defendió la necesidad de preservar los derechos laborales. «No se trata de frenar el debate, sino de garantizar que cualquier cambio no implique retroceder en conquistas históricas», concluyó.





