Calidad informativa para la construcción de una identidad regional

Entre el hambre y el desamparo: el drama del comedor de Alto de las Flores que se quedó sin heladeras

A la falta de equipamiento para conservar los alimentos se le suma un aluvión de nuevas familias que llegan pidiendo un plato de comida. «No sabemos si vamos a poder cocinar para todos», confiesa su referente ante la falta de respuestas.

El comedor comunitario del barrio Alto de las Flores está operando al límite de sus posibilidades. Lo que antes era una rutina de solidaridad y organización, hoy se ha convertido en una carrera de obstáculos diaria. La rotura de sus únicas heladeras ha dejado al espacio en una situación de vulnerabilidad extrema: sin cadena de frío, la conservación de los ingredientes frescos es prácticamente imposible, obligando a los voluntarios a maniobras desesperadas para no perder la mercadería.

Este inconveniente técnico llega en el peor momento posible. La crisis económica ha empujado a una cantidad creciente de vecinos hacia el comedor, disparando la demanda de asistencia a niveles que no se veían hace tiempo. Familias enteras que antes lograban subsistir por su cuenta ahora forman fila cada mediodía en busca de una ración, superando la capacidad operativa de un lugar que ya no tiene dónde guardar la carne o las verduras.

Laura Aguirre, referente indiscutida del espacio, no oculta la angustia que atraviesa el grupo de trabajo. “Hay días en los que la incertidumbre nos gana; no sabemos si vamos a llegar a cocinar para la cantidad de gente que viene”, relató con crudeza. A pesar de que el servicio no se ha interrumpido gracias al pulmón de los vecinos y el esfuerzo sobrehumano de los voluntarios, el agotamiento empieza a pasar factura.

Desde el comedor lanzaron un pedido de ayuda urgente a la comunidad y a posibles donantes. La prioridad absoluta es conseguir equipamiento de refrigeración —nuevo o usado en buen estado— para estabilizar la logística alimentaria. Mientras esperan una mano solidaria que les permita seguir funcionando, en el Alto de las Flores se sigue cocinando a contrarreloj, con la convicción de que, para muchos vecinos de la zona, ese plato de comida es el único sustento real de la jornada.

Compartir:

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

ANMAT suspende la habilitación de una distribuidora farmacéutica por graves irregularidades
Histórico acuerdo con Camuzzi: Macharashvili destrabó las inversiones de gas para Comodoro
"Una falta de respeto": los gremios docentes de Chubut van al paro total este jueves