En Argentina, tener empleo ya no es sinónimo de bienestar económico. Según datos de la Encuesta Permanente de Hogares (EPH) procesados por Fundar a través de su base Argendata, el 28,6% de los trabajadores vive por debajo de la línea de pobreza. Esto implica que casi tres de cada diez personas con empleo no ganan lo suficiente para cubrir el costo de la canasta básica.
Este fenómeno, conocido como «trabajadores pobres», se ha vuelto cada vez más común en los últimos años, a medida que los salarios pierden valor frente a la inflación. Si bien durante la segunda mitad de 2024 hubo una leve recuperación del poder adquisitivo que ayudó a reducir la pobreza general al 38,1%, los sueldos siguen siendo insuficientes en muchos sectores clave.
Los sectores más golpeados por los bajos salarios
Entre las actividades más afectadas por la pobreza laboral se destacan el agro, el servicio doméstico y la construcción. En estos tres rubros, más del 50% de los trabajadores no alcanza a cubrir sus necesidades básicas, a pesar de estar ocupados.
Otros sectores con alta incidencia de trabajadores pobres son el comercio minorista, la industria manufacturera, y los servicios de alojamiento y gastronomía. En la industria, por ejemplo, el 29,7% de los empleados no llega a fin de mes, a pesar de que este sector paga, en promedio, mejor que otros. Parte de esta paradoja se explica por dos factores: la presencia de estructuras familiares numerosas, que elevan los gastos del hogar, y la alta proporción de pequeñas unidades productivas con escasa formalidad y salarios bajos.
La otra cara: sectores con mejores ingresos
En el extremo opuesto se encuentran los rubros con menor incidencia de pobreza entre sus trabajadores: las finanzas y los sectores de minería e hidrocarburos. Allí, menos del 10% de los ocupados es pobre. Esto se debe a que estas actividades concentran los sueldos más altos del país y cuentan con mayores niveles de formalidad.
Daniel Schteingart, director de Planificación Productiva en Fundar, explica que esta brecha salarial entre sectores es una de las principales expresiones de desigualdad en el mercado laboral argentino.
La pérdida del poder adquisitivo alcanza a todos
El deterioro de los ingresos afecta tanto a trabajadores formales como informales. En febrero de 2025, los salarios del sector formal —tanto público como privado— estaban un 26,1% por debajo del nivel máximo alcanzado en 2017. En el caso de los informales, la caída del poder de compra supera el 30% en comparación con 2018.
Aunque entre abril y noviembre de 2024 hubo una recuperación temporal del salario real, los últimos meses del año mostraron una nueva caída debido al aumento de la inflación y a paritarias con incrementos limitados. Sin los programas sociales como la AUH, la Tarjeta Alimentar y otras transferencias del Estado, los índices de pobreza habrían sido aún más elevados.





