La naturaleza no solo destruyó hogares esta semana en la ciudad petrolera; también desenterró fantasmas del pasado industrial. Mientras un vecino intentaba rescatar lo poco que quedaba de su patrimonio tras el catastrófico deslizamiento del Cerro Hermitte, se topó con una imagen imposible: el suelo de su casa se partió para revelar la boca de un pozo petrolero que permanecía oculto bajo los cimientos.
El desastre que desnudó la precariedad
El fenómeno, provocado por el movimiento de placas y el colapso geológico en la zona norte, afectó severamente a los barrios:
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Sismográfica (epicentro del hallazgo)
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El Marquesado
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Los Tilos
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Médanos
El incidente no es solo una curiosidad geológica, sino una confirmación de las advertencias que expertos técnicos han realizado durante décadas. La expansión urbana de Comodoro Rivadavia sobre pasivos ambientales y zonas de inestabilidad geológica ha alcanzado un punto de quiebre.
«El piso simplemente desapareció y ahí estaba el caño. Vivíamos sobre un pozo sin saberlo», relató uno de los damnificados mientras personal de emergencia aseguraba el área.
Cifras de una emergencia habitacional
La crisis ha dejado un saldo devastador que pone a prueba la capacidad de respuesta municipal y provincial:
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+90 familias evacuadas de urgencia.
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Pérdida total de infraestructura en viviendas que quedaron reducidas a escombros.
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Riesgo ambiental: Se evalúa si el pozo descubierto presenta fugas de gas o residuos de hidrocarburos que compliquen las tareas de remoción.





