Científicos del CONICET han anunciado el hallazgo del Paleoteius lakui, un lagarto terrestre que habitó la provincia de Río Negro poco antes de la gran extinción masiva. Se trata del ejemplar más completo jamás encontrado para el Cretácico tardío en el hemisferio sur, un descubrimiento que viene a llenar un «vacío» de decenas de millones de años en la historia evolutiva de los reptiles.
Un tesoro de 15 centímetros
A pesar de su reducido tamaño —apenas superaba los 15 cm—, este pequeño reptil es una mina de oro para la ciencia. Los restos fueron hallados en la Formación Allen, en el yacimiento Salitral Ojo de Agua.
Características principales:
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Cráneo ornamentado: Presenta pequeñas protuberancias y mide apenas 2 centímetros.
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Dentadura especializada: Posee dientes finos y uniformes, ideales para una dieta basada en insectos.
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Rareza paleontológica: Los huesos de animales tan pequeños son extremadamente frágiles y rara vez se fosilizan; este ejemplar conserva gran parte del esqueleto y el cráneo.
Tecnología atómica al servicio de la prehistoria
Dada la fragilidad del fósil, el equipo liderado por Federico Agnolín y Mauro Aranciaga Rolando recurrió a una alianza interdisciplinaria inédita:
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Microtomografía computada: Gracias a la CNEA (Comisión Nacional de Energía Atómica), se logró escanear el fósil con resolución micrométrica, permitiendo ver su anatomía interna sin dañarlo.
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Modelado 3D: Se crearon reconstrucciones digitales para analizar dientes de menos de un milímetro.
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Supercomputación: El Centro de Computación de Alto Desempeño de la UNC procesó los datos para entender su árbol genealógico.
Un linaje desconocido en América del Sur
El hallazgo de Paleoteius cambia lo que sabíamos sobre la distribución de especies en el antiguo supercontinente Gondwana.
Hasta ahora, se conocían más de 150 especies de lagartos mesozoicos en el hemisferio norte, pero menos de una docena en el sur. Este descubrimiento confirma que el grupo de los Scincomorpha (que hoy incluye a diversos lagartos modernos) ya estaba presente y diversificado en Sudamérica mucho antes de lo que se pensaba.
«Este hallazgo nos abre el camino para entender cómo evolucionaron los reptiles antes de la extinción masiva que terminó con los dinosaurios», concluyó el investigador Martín Ezcurra.
El proyecto contó con el respaldo internacional de la National Geographic Society y la colaboración de múltiples instituciones, consolidando a la Patagonia como uno de los laboratorios naturales más importantes del mundo.





