En un movimiento que busca compensar el impacto de la apertura comercial, el Gobierno nacional redujo al 0% el aporte obligatorio que las empresas radicadas en Tierra del Fuego debían realizar al Fondo para la Ampliación de la Matriz Productiva Fueguina (FAMP-Fueguina). La decisión representa un alivio financiero inmediato para las plantas industriales, en un contexto de máxima tensión por la quita de aranceles a productos importados.
Un salvavidas ante la competencia externa
El aporte, creado en 2021, exigía a las empresas el 15% del beneficio obtenido por la exención del IVA para financiar proyectos ajenos a la electrónica. Sin embargo, las cámaras empresarias UIF y AFARTE habían advertido que este costo se volvió «insostenible» frente al nuevo escenario de competencia con productos terminados del exterior.
Con esta quita, las compañías ganan liquidez y mejoran su flujo de caja, lo que el Ejecutivo nacional interpreta como una medida necesaria para evitar el cierre de fábricas y el despido masivo de trabajadores en la isla.
Compromisos vigentes y futuro incierto
A pesar del beneficio, la resolución aclara que el alivio no es un cheque en blanco:
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Proyectos en curso: Aquellas firmas que ya tengan compromisos de inversión aprobados por el Comité Ejecutivo de la FAMP deberán cumplirlos íntegramente.
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Sanciones: En caso de incumplimiento de los términos previos, las empresas deberán devolver los montos retenidos con intereses.
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Debilitamiento del Fondo: La eliminación del flujo de ingresos abre un interrogante sobre cómo se financiarán a futuro nuevos proyectos que busquen reducir la dependencia de la electrónica de consumo.
El duro reclamo de Melella
El gobernador de Tierra del Fuego, Gustavo Melella, recibió la noticia con escepticismo, centrando sus críticas en la política de importaciones que afecta al ensamblado local de celulares. «Tras cada aumento de importaciones, hay un trabajador argentino menos; una familia más en problemas», disparó el mandatario a través de sus redes sociales.
Melella cuestionó el argumento oficial sobre el abaratamiento de la tecnología para el consumidor: “Mientras algunos celebran un supuesto abaratamiento de celulares, nosotros no tenemos nada para festejar”, sentenció, enfatizando que el empleo industrial es el corazón de la soberanía en la provincia.
Perspectivas hasta 2038
Aunque el escenario es complejo, el régimen de promoción industrial fueguino mantiene su vigencia hasta el año 2038. Las empresas ven en esta reducción del aporte un «colchón transitorio» para resistir el embate de la apertura económica. Sin embargo, el debate de fondo persiste: cómo mantener la competitividad de una industria protegida en un mercado que tiende a la liberación total de sus fronteras comerciales.





