Lo que comenzó como la búsqueda desesperada de una niña de 12 años embarazada, víctima de abuso en Santiago del Estero, ha derivado en una de las tramas más oscuras de la crónica policial reciente. Tras semanas de incertidumbre, la menor fue localizada en una clínica privada de Villa Ballester, pero el final está lejos de ser feliz: su bebé no está y el escenario encontrado por la policía es dantesco.
El rastro del horror
La Justicia santiagueña había emitido una alerta nacional por la menor, quien cursaba la semana 32 de gestación. El hilo de la investigación condujo a los efectivos hasta una clínica privada en Buenos Aires. Allí, el director del establecimiento negó inicialmente la presencia de la niña, un intento de encubrimiento que encendió las alarmas de los investigadores.
Al ingresar por la fuerza, la confirmación fue devastadora: la menor ya había dado a luz, pero el recién nacido ha «desaparecido». La madre de la niña, en un testimonio confuso, aseguró no saber si el bebé nació con vida, alimentando la hipótesis de una red de comercialización de recién nacidos.
Hallazgos escalofriantes
El allanamiento policial reveló prácticas sistemáticas que exceden cualquier protocolo médico:
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Fetos descartados: Se hallaron ocho fetos humanos en bolsas de residuos, algunos de ellos con signos de desmembramiento.
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Pruebas manuscritas: Se secuestró documentación informal que detallaría procedimientos irregulares y posibles ventas de bebés.
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Fuga en el hospital: En un giro cinematográfico, tras la primera intervención, la menor y su madre volvieron a desaparecer del centro asistencial antes de que se pudiera asegurar su custodia.
«Investigamos si la clínica utilizó a la víctima para comercializar al bebé. El hallazgo de los restos humanos sugiere que este lugar operaba como un centro clandestino de prácticas aberrantes», revelaron fuentes judiciales vinculadas al caso que hoy conmociona a Mauro Szeta y a toda la opinión pública.
La hipótesis: Trata y Venta de Niños
La justicia trabaja ahora sobre la pista de una red de trata de personas. Se sospecha que el traslado de la niña desde Santiago del Estero fue orquestado con el único fin de «cosechar» al neonato y borrar cualquier rastro legal de su existencia. Mientras tanto, el paradero actual de la niña y el destino de su hijo siguen siendo un misterio absoluto.





