La abogada María Cristina Mourelle de Tamborenea dialogó con Radio del Sur 97.1 sobre las directivas anticipadas, una herramienta legal que permite a las personas dejar expresada por escrito su voluntad respecto a tratamientos médicos y decisiones vinculadas a su salud en situaciones donde ya no puedan manifestarse por sí mismas.
La especialista explicó que este mecanismo cobra cada vez más relevancia frente a escenarios complejos vinculados a enfermedades, incapacidad o situaciones críticas como las que se vivieron durante la pandemia.
«Es una declaración escrita que puede efectuar cualquier persona capaz, donde manifiesta anticipadamente su voluntad respecto de decisiones vinculadas a su salud», explicó Mourelle de Tamborenea.
Qué son las directivas anticipadas
La referente académica señaló que estas disposiciones permiten dejar instrucciones claras sobre qué tratamientos médicos se desean aceptar o rechazar en el futuro, especialmente ante enfermedades terminales o situaciones de incapacidad.
«Podemos decidir cómo queremos ser tratados frente a una incapacidad sobreviviente o un problema de salud», sostuvo.
Además, remarcó que se trata de un derecho relacionado con la autonomía personal y los llamados «derechos personalísimos».
La especialista aclaró que, si bien habitualmente estas decisiones son tomadas por mayores de edad, el Código Civil también contempla casos especiales para adolescentes de entre 16 y 18 años en cuestiones vinculadas a la salud.
Diferencias con el consentimiento informado
Durante la charla, Mourelle de Tamborenea diferenció las directivas anticipadas del consentimiento informado tradicional que suelen firmar los pacientes antes de una práctica médica.
«El consentimiento informado es la aceptación o rechazo de un procedimiento médico mientras el paciente está consciente y puede decidir. La directiva anticipada, en cambio, es un documento preventivo para el futuro», explicó.
En ese sentido, recomendó realizar este tipo de documentos mediante escritura pública ante escribano, aunque aclaró que también pueden confeccionarse mediante instrumentos privados con firma certificada.
«La voluntad del paciente debe ser respetada»
La abogada también abordó uno de los debates más sensibles vinculados al tema: la eutanasia y los límites legales de estas decisiones.
«El gran cuco de la directiva anticipada es el tema de la eutanasia», reconoció.
Sin embargo, aclaró que la legislación argentina establece expresamente que cualquier cláusula que contradiga la ley será considerada inválida.
Además, remarcó que la voluntad de quien realiza la directiva debe prevalecer incluso ante posibles diferencias familiares.
«La misma ley del paciente dice que el paciente es soberano y que su voluntad debe ser respetada», afirmó.
El impacto de la pandemia y el debate actual
Mourelle de Tamborenea sostuvo que la pandemia volvió a poner en discusión este tipo de herramientas legales debido a las situaciones extremas que atravesaron muchas familias.
«Durante la pandemia no se tuvo en cuenta la voluntad del paciente ni el consentimiento por representación», cuestionó.
Y agregó: «Dejábamos a nuestros seres queridos en el hospital y, en más de un caso, lo que nos devolvían era un cadáver».
La especialista también recordó el histórico caso Bahamondes, resuelto en Comodoro Rivadavia y luego tratado por la Corte Suprema, donde se priorizó la voluntad del paciente frente a determinados tratamientos médicos.
Una nueva credencial para emergencias
Como primicia, la abogada anunció que el Colegio de Escribanos de la Provincia de Buenos Aires implementó desde esta semana una cédula de actos de autoprotección, una tarjeta tipo carnet para llevar en la billetera.
La credencial incluirá datos médicos fundamentales, instrucciones relevantes y contactos de representantes para facilitar decisiones médicas urgentes cuando la persona no pueda expresarse.
«El objetivo es facilitar la toma de decisiones rápidas en situaciones de emergencia», explicó.
Finalmente, dejó un mensaje dirigido a quienes evalúan realizar una directiva anticipada:
«No tengamos miedo. Animémonos a decidir cómo queremos ser tratados y a defender nuestra dignidad».





