Con 144 votos a favor y un fuerte respaldo de bloques dialoguistas, la Cámara Baja aprobó el proyecto que independiza a la entidad monetaria, frena el financiamiento al Tesoro y blinda la remoción de sus autoridades. El debate dejó cruces encendidos con la oposición.
En una sesión clave que se extendió hasta entrada la tarde, la Cámara de Diputados aprobó con 144 votos afirmativos, 102 negativos y 9 abstenciones la media sanción del proyecto que reforma la Carta Orgánica del Banco Central de la República Argentina (BCRA). La iniciativa, impulsada por el oficialismo y respaldada por aliados estratégicos, apunta a erradicar de forma definitiva el financiamiento del déficit fiscal mediante la emisión monetaria.
El tablero del recinto reflejó una amplia alianza legislativa en la que La Libertad Avanza sumó los porotos del PRO, la UCR, el MID, la Coalición Cívica y diversos bloques provinciales, consolidando una victoria política que festejaron como una señal de previsibilidad para los mercados internacionales. Ahora, el texto pasará a manos del Senado.
Los ejes centrales de la ley: adiós a los adelantos y mayor blindaje
Al defender el proyecto, el diputado Santiago Pauli (presidente de la Comisión de Finanzas) sentenció que el Banco Central funcionó históricamente como una «herramienta de saqueo de la política» para cubrir baches fiscales a costa de la inflación.
Bajo la nueva normativa, la entidad monetaria quedará impedida de realizar adelantos transitorios al Tesoro Nacional y tampoco podrá comprar títulos públicos de manera directa en el mercado primario. Asimismo, se eliminan las Letras Intransferibles, se prohíbe la transferencia de ganancias contables al Ejecutivo y se actualizan los mecanismos de resguardo para las reservas internacionales.
Uno de los puntos más debatidos fue el artículo 13, que habilita al Banco Central a utilizar una parte de sus activos externos como garantía en operaciones de banca central. A pesar de los duros cuestionamientos del peronismo que intentó rechazarlo —advirtiendo sobre el uso de reservas para endeudamiento externo—, el oficialismo logró aprobar el apartado por 138 votos.
Por último, la iniciativa endurece los requisitos para desplazar a la cúpula del organismo: para remover al presidente o a los directores del BCRA se exigirá comprobar una «causal grave» y contar con la aprobación de una mayoría de dos tercios en ambas cámaras del Congreso.
Cruces picantes y rechazo opositor
Del otro lado del recinto, las críticas no tardaron en llegar. Referentes de Unión por la Patria y Encuentro Federal cuestionaron tanto la oportunidad política como el fondo técnico de la reforma.
El jefe del bloque de Encuentro Federal, Miguel Ángel Pichetto, cuestionó la rigidez del esquema al señalar que «antes que la economía, está la política» y que el Banco Central debe subordinarse al desarrollo general del país. En una línea similar, Itai Hagman (UxP) reprochó que el Congreso discuta un recorte de instrumentos estatales en lugar de atender urgencias sociales.
Por su parte, Agustín Rossi denunció una jugada a futuro por parte del oficialismo: «El único objetivo que tiene esta reforma es lograr que las autoridades actuales sigan ejerciendo la política monetaria en los próximos años, independientemente de si el Gobierno pierde las elecciones el año que viene», sentenció.





