Conforme a su testimonio, los ataques sexuales tuvieron lugar cuando la damnificada quedaba a cargo del sindicado, quien la amenazó de muerte en reiteradas oportunidades y evitaba cualquier acusación en su contra.

Sin embargo, durante una mudanza realizada entre 2016 y 2017 la víctima fue atacada sexualmente otra vez, pero en aquel momento el victimario que perpetró el delito era el hijo del principal imputado.

En este contexto, a fines de enero la Unidad Funcional de Instrucción y Juicio Especializada en Violencia Familiar y de Género y Delitos Contra la Integridad Sexual número uno del Departamento Judicial La Matanza convocó a División Delitos Contra la Salud Pública de la Policía Federal con la finalidad de identificar y capturar a los sospechosos.

Los oficiales aprehendieron a los involucrados en las calles García Merou (Gregorio de Laferrere) y Riglos (González Catán) respectivamente.

Ambos detenidos, uno de ellos de nacionalidad boliviana, quedaron a disposición del magistrado interventor por el delito de «Abuso sexual gravemente ultrajante por haber sido cometido contra un menor de 18 años, aprovechando la situación de convivencia y por haber sido cometido por el encargado de la guardia, en concurso ideal con corrupción de menor agravada».