El Tribunal Oral N° 7 condenó al agresor por tentativa de femicidio con ensañamiento, pero el veredicto generó fuerte polémica al atenuar la pena tras valorar el «arrepentimiento» y las «disculpas» que el acusado ofreció durante el juicio.
A casi dos años del brutal ataque que conmocionó al barrio porteño de Núñez, el Tribunal Oral en lo Criminal y Correccional N° 7 de la Ciudad de Buenos Aires dictó un veredicto que encendió la polémica. Los jueces Gustavo Javier Alterini, Gabriel Eduardo Vega y Alejandro Noceti Achával condenaron a Sergio Raúl Sarria, de 41 años, a la pena de 10 años de prisión por intentar asesinar a su ex pareja en su lugar de trabajo.
El hecho ocurrió la noche del 18 de noviembre de 2024, cuando la víctima, Adriana Barrionuevo, se encontraba cumpliendo su jornada laboral en una reconocida cadena de pizzerías. Según registraron de forma nítida las cámaras de seguridad del comercio, Sarria ingresó al local, intentó entablar una conversación con ella y, ante la negativa de la mujer, inició un ataque feroz.
El agresor la apuñaló repetidamente en el rostro y el cuerpo hasta derribarla. En total, los informes médicos constataron 37 lesiones de arma blanca. La agresión solo pudo ser contenida cuando los compañeros de trabajo de Barrionuevo intervinieron arrojándole objetos, logrando reducir al atacante recién cuando uno de los empleados lo amedrentó con un caño de hierro.
Tras el ataque, Sarria comenzó a deambular con total tranquilidad por el negocio hasta la llegada de los efectivos policiales, momento en que gritó: «Mi hija no me quiere, me voy a matar», y se clavó el cuchillo en el cuello en dos oportunidades.
Ensañamiento comprobado, pero con «atenuante» por pedido de disculpas
Si bien el tribunal encuadró el delito como una tentativa de femicidio agravada por el ensañamiento y por haberse cometido en un contexto de violencia de género, la extensión de la condena —considerada baja por diversos especialistas para la gravedad del ataque— radicó en la valoración del comportamiento posterior del imputado.
Según consignó el diario Clarín, el fallo dejó asentado que se tuvieron por probadas las gravísimas secuelas físicas y psicológicas que padece la víctima, pero los magistrados decidieron contemplar de manera favorable la actitud de Sarria durante el debate oral.
“No pueden dejar de destacar que Sarria durante la audiencia se mostró muy conmovido por lo ocurrido; tanto es así que no sólo ofreció sus sinceras disculpas a la víctima sino también a su propia hija por haberle causado un daño a su madre y haber destruido lo poco que subsistía de aquella familia que supieron conformar», argumentó el tribunal en los fundamentos del escrito.
Esta ponderación del «arrepentimiento» generó inmediatas repercusiones y reabrió el debate social y jurídico sobre los criterios que utiliza la justicia penal ordinaria al momento de mensurar las penas en casos de violencia machista extrema, donde la intervención de terceros fue lo único que evitó un desenlace fatal.






