La tensión gremial en la ciudad sumó un capítulo de máxima gravedad institucional y ribetes escandalosos. Tras los violentos incidentes registrados en la sede de la Supervisión de Escuelas del Kilómetro 3, se confirmó que los tres dirigentes estatales que terminaron bajo custodia policial pertenecen a la cúpula máxima de la Asociación Trabajadores del Estado (ATE) y de la CTA local, en un operativo que incluyó un fuerte despliegue de fuerzas y desvíos de tránsito en toda la zona.
La polémica sumó temperatura tras la difusión de un video clave del momento del ataque. En las imágenes se observa con nitidez cómo un grupo de personas arremete con furia contra el acceso del establecimiento provincial, destrozando los vidrios y golpeando las aberturas para forzar la entrada. La controversia también salpicó el accionar policial: el registro muestra que, a escasos metros del foco del conflicto, tres efectivos observaban la escena de manera pasiva y sin intervenir en los primeros segundos de la rotura.
Quiénes son los dirigentes tras las rejas
El desalojo y los posteriores disturbios culminaron con el arresto de figuras de peso dentro del sindicalismo estatal de la región, quienes quedaron inicialmente retenidos dentro de las oficinas del Ministerio de Educación antes de ser trasladados:
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Verónica Rosales: Secretaria General de ATE Comodoro Rivadavia.
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Marcelo Echeveste: Secretario Adjunto del mismo gremio.
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Evangelina Árabe: Referente de la Central de Trabajadores de la Argentina (CTA).
La refriega dejó un saldo oficial de cinco policías lesionados con heridas de diversa consideración y múltiples manifestantes con contusiones que requirieron asistencia médica urgente; uno de ellos sufrió una severa lesión ligamentaria en la rodilla.
«Está golpeada y esposada»: la defensa de los gremialistas
En medio del tumulto y el fuerte cerco policial montado en la puerta, la propia Verónica Rosales intentó enviar un mensaje de calma a las bases para evitar que la situación pasara a mayores fuera del edificio:
«Estamos bien. Necesito que ustedes estén tranquilos. No quiero que golpeen más a nadie. Necesito que se retiren de la puerta así nos pueden trasladar y después vemos cómo seguimos, pero no quiero ningún compañero lastimado más», suplicó la líder sindical desde el interior de la sede.
Por su parte, el abogado patrocinante del sindicato cuestionó con dureza los términos en los que se llevó a cabo el procedimiento de las fuerzas de seguridad y buscó bajarle el tono a la calificación penal del hecho.
«No tienen la calidad de detenidos, están privados de su libertad en un establecimiento provincial. Verónica está golpeada y esposada» denunció públicamente el letrado, al tiempo que intentó justificar el origen de la violenta jornada: «Era simplemente la entrega de un petitorio y nada de esto hubiera ocurrido si las autoridades hubieran permitido el ingreso pacífico desde un primer momento», concluyó.




