Este fin de semana, en el Predio Ferial de Comodoro Rivadavia, se dio lugar a la cuarta edición del Festín de Sabores – Comodoro Alma Patagónica, un evento que reúne a más de 150 productores, emprendedores y referentes del ámbito gastronómico local y regional. Una propuesta que fusiona tradición con creatividad culinaria.
La ceremonia de apertura estuvo encabezada por el intendente Othar Macharashvili, acompañado por el viceintendente Maximiliano Sampaoli, el vicegobernador Gustavo Menna y autoridades provinciales y municipales. También participaron representantes del sector turístico, universitario y empresarial, reflejando el compromiso conjunto en el desarrollo de la ciudad y la región.
Durante su discurso, Macharashvili destacó el crecimiento del evento, que ya se posiciona como un punto de referencia en la Patagonia. «Este festival es un ejemplo de lo que podemos lograr cuando trabajamos en conjunto. Acá se ve reflejado el esfuerzo de productores que apuestan por lo local, que cuidan la tierra y le ponen alma a lo que hacen», señaló.
El Festín de Sabores propone una experiencia completa para toda la familia, con patios de comida y cerveceros, presentaciones de productos, clases de cocina en vivo a cargo de chefs locales y nacionales, y una tienda solidaria de Comodoro Alma, cuya recaudación será destinada a la Fundación Crecer.
Fernando Barría, presidente del Ente Comodoro Turismo, valoró el impacto del festival no solo como una vidriera para los emprendedores, sino como motor económico y turístico. «Son más de 600 personas involucradas directamente, sin contar proveedores y logística. Esto no solo potencia a los productores, sino que posiciona a Comodoro como destino gastronómico».
Desde la organización, se remarcó que esta edición pone el foco en los cuatro elementos —tierra, agua, aire y fuego— como forma de honrar los recursos naturales de la región y reforzar la identidad patagónica a través de los sabores.
«Este evento no es solo una feria, es una apuesta por una ciudad más productiva, más rica en oportunidades, y con un fuerte sentido de pertenencia», concluyó Barría.





