En el resonante caso en el que se investigan las causas que llevaron a la muerte de Ángel López, se desarrolló el pasado viernes una nueva audiencia —a solicitud del Ministerio Público Fiscal— que tuvo por objeto una ampliación de la «plataforma fáctica», la cual busca determinar, a ciencia cierta, cómo se produjo el deceso del niño de 4 años.
Con la presencia de los fiscales Facundo Oribones y Cristian Olazabal; los defensores públicos Alejandro Varas y Vanesa Vera; el querellante Roberto Castillo; y el juez penal Alejandro Soñis, las partes presentaron ante el magistrado sus argumentos para completar, e incluso modificar, el conjunto de hechos, acontecimientos y circunstancias concretas que sirven de base para el caso bajo investigación judicial.
Es el segundo encuentro (audiencia) en el que letrados y magistrado se ven las caras y en donde se pudo observar —a pesar de que no fue permitida la presencia de la prensa— las distintas interpretaciones de las partes, que no logran alcanzar criterios científicamente aceptables para aclarar cómo murió Ángel López.
A pesar de que existen dos informes avalados por la médica forense Eliana Bévolo, dichas conclusiones dejan más dudas que certezas.
El primero de ellos fue un adelanto telefónico y, luego, escrito, según lo expresado por el propio Facundo Oribones, y se produjo minutos antes de la celebración de la audiencia de imputación que llevó a la cárcel a Mariela Altamirano y a Maicol González, progenitora y conviviente, respectivamente. En dicho informe, con carácter preliminar, la forense les adelantó a los representantes del Ministerio Público Fiscal que la causa inicial de la muerte del niño se habría producido como consecuencia de más de 20 golpes en la cabeza, edema (inflamación) cerebral y sangrado (rotura de vasos sanguíneos) en el cerebelo.
Ante tal descripción de los hechos realizada por Oribones, el juez Soñis, interrumpiendo la presentación de los argumentos del fiscal, solicitó mayores evidencias respecto de si dichos golpes podían interpretarse como la causa eficiente de la muerte.
Todo provisorio
La respuesta del fiscal fue provisoria. «El informe lo que sugiere es que estamos frente a la presencia de traumatismos. La mecánica y la prueba de producción (de los golpes) surgirán de los informes complementarios, que son el resultado del estudio histopatológico», afirmó un dubitativo Oribones.
Seguidamente, el fiscal sostuvo que del informe no surge que dichos golpes se hubieran producido de manera no accidental (es decir, que fueron provocados) y que no eran observables a simple vista.
«Luego de un encuentro que mantuve con la Dra. Bévolo, esta me informó que, por la coloración de los lugares en donde se produjeron los golpes, los mismos se habrían efectuado entre 7 y 10 días antes del momento de la realización de la autopsia…». Consultado por Soñis para que diera mayores precisiones, Oribones agregó: «Las lesiones internas —según lo adelantado por Bévolo— serían producto de la energía con la que se aplicaron (los golpes). Lo que sí nos explicó (Bévolo) —continuó Oribones— es que el edema que le produce el paro cardiorrespiratorio, que es por lo que muere Ángel, sí es consecuencia de las múltiples lesiones en la cabeza (del niño)… y, a la postre, el desenlace fatal».
Estos fueron los razonamientos que expusieron los fiscales al momento de la realización de la audiencia de imputación. Pero, tal como lo adelantó en forma exclusiva Argentar Noticias el pasado viernes 8 de mayo, el informe de los estudios histopatológicos dio cuenta de que la causa de la muerte fue otra: la existencia de una patología respiratoria preexistente a los golpes, a saber, una neumonía.
Esto llevó a que, en las conclusiones finales de los tres médicos forenses que intervinieron en dicho escrito, se afirmara que la causa del fallecimiento del niño fue un «síndrome de respuesta inflamatoria sistémica y daño multiorgánico debido a un proceso infeccioso por foco pulmonar». Entre paréntesis, anotaron «bronquiolitis y bronconeumonía» y agregaron «en concomitancia con traumatismos craneoencefálicos».
Es decir, el estudio histopatológico no solo no agregó detalles para seguir sosteniendo como causal de muerte «los golpes» —tal como lo mencionó Oribones en la primera audiencia— sino que, además, ofreció otra causa de la muerte del niño: bronquiolitis y bronconeumonía. Ahora, con todos los elementos en la mano, Bévolo, junto a los forenses Luis Mareman y María Fernanda Dalli, al elaborar su informe final, cambió respecto de los resultados iniciales sostenidos únicamente por ella, al concluir que la causa de muerte de Ángel fue la preexistencia de una patología respiratoria, ¿en concomitancia? con los golpes.
¿Por qué la duda?
En la última audiencia ampliatoria de la inicial, que busca aclarar la plataforma fáctica, el abogado defensor de Maicol González, Alejandro Varas, interpuso un argumento surgido de la contrastación entre los resultados histopatológicos, el informe forense y la historia clínica de Ángel.
Allí, Varas argumentó que en la historia clínica del niño «no se aprecia una hemorragia, sí observada por Bévolo, y tampoco aparece (dicha hemorragia) en el estudio histopatológico». Respecto de las lesiones (golpes) en el cerebro, «las mismas —dijo Varas— tendrían una antigüedad de no más de 12 horas al momento de la muerte, según el examen histopatológico».
Si la data de muerte del niño es el día 6 de abril a las 23.40 horas y las lesiones craneales no tendrían una antigüedad mayor a 12 horas, estas se deberían haber materializado cerca del mediodía de ese mismo día, momento en el que Ángel ya se encontraba internado en el hospital.
«La médica Bévolo no ha hecho mención a la historia clínica»
El abogado defensor aseguró que «pudimos constatar que Ángel, en vida, recibió una serie de prácticas médicas concretas que no se consideraron y que no han sido valoradas por la forense. Como, por ejemplo, estudios relacionados con la actividad cerebral», agregó Varas. Según la historia clínica, a Ángel se le habría practicado, entre las 17 y las 18 horas, un electroencefalograma.
Según el defensor, existe la posibilidad de que haya una relación directa entre las marcas —definidas como golpes en la cabeza— y el estudio realizado. «Es una hipótesis que estamos trabajando junto a nuestro perito de parte, quien nos asesora, y a los médicos que hemos consultado», agregó Varas, para finalizar señalando que «hemos pedido una ampliación de este informe» (es decir, de la autopsia).
Es claramente observable que, a esta altura del proceso judicial, se intenta determinar cómo, cuándo y quiénes son los responsables de la muerte de Ángel López, pero no logra consolidarse un principio básico del derecho penal: el principio de congruencia. No hay una definición clara, sustentada en pruebas, testimonios y documentación probatoria, que permita establecer y dar independencia a la plataforma fáctica, más allá de las interpretaciones legales que puedan elaborarse al respecto.
Las dudas que arrojan los resultados de la autopsia practicada, la contradicción existente entre lo informado originalmente en la audiencia de imputación respecto de los resultados histopatológicos recibidos con posterioridad y la no inclusión de aspectos clave de la historia clínica del niño no logran despejar las dudas en una sociedad y una opinión pública que esperan que la muerte de Ángel no se constituya en un nuevo caso de impunidad.
Por Sergio Cavicchioli




